Las dietas bajas en carbohidratos se han convertido en una tendencia popular entre quienes buscan perder peso. Prometen resultados rápidos al obligar al cuerpo a quemar grasa como fuente principal de energía. Sin embargo, un estudio reciente advierte que esta estrategia puede tener consecuencias peligrosas para la salud intestinal y el riesgo de cáncer colorrectal. La clave, según los científicos, podría estar en lo que dejamos de consumir: la fibra.

Un cambio en la dieta que altera algo más que el peso
Los carbohidratos, junto a las grasas, constituyen una de las principales fuentes de energía para nuestro organismo. Pero cuando se eliminan de la dieta, no solo se reduce la ingesta calórica: también se altera el equilibrio del microbioma intestinal. Un estudio reciente con ratones demostró que las dietas bajas en carbohidratos, al afectar la flora intestinal, pueden aumentar el daño en el ADN causado por ciertas bacterias comunes en nuestro intestino.
El resultado fue un aumento en la formación de pólipos, estructuras que pueden convertirse en tumores malignos. Los investigadores observaron que este riesgo estaba vinculado a la acción de la Escherichia coli, una bacteria que, al proliferar en este nuevo entorno inflamado y con menos fibra, libera una toxina llamada colibactina, capaz de dañar el ADN y favorecer la aparición de cáncer.
La fibra, el microbioma y una barrera debilitada
Según los científicos, una posible explicación está en la falta de fibra, nutriente esencial para mantener el equilibrio y la diversidad de las bacterias intestinales. Sin suficiente fibra, se debilita la barrera mucosa que protege las células del intestino de los agentes dañinos. Esto permite que la colibactina alcance las células epiteliales con mayor facilidad, lo que podría amplificar su efecto nocivo.
Además, los investigadores compararon diferentes tipos de dietas, incluyendo una alimentación típica occidental rica en grasas y azúcares. De todas, la baja en carbohidratos combinada con la presencia de E. coli resultó ser la más perjudicial.

¿Qué significa esto para los humanos?
Aunque el estudio fue realizado en ratones, los expertos destacan la necesidad de estudiar estos efectos en humanos para confirmar los hallazgos. Aun así, ya hay indicios preocupantes: otras investigaciones recientes encontraron rastros de exposición temprana a colibactina en pacientes de diferentes países, lo que sugiere que su impacto podría ser más común de lo que se pensaba.
Mientras tanto, los científicos insisten en que la relación entre dieta, microbioma y cáncer colorrectal merece una atención más profunda. En lugar de enfocarse únicamente en reducir carbohidratos para adelgazar, puede ser más saludable replantear nuestras decisiones alimentarias desde una mirada integral.
Fuente: Xataka.