Aprovechar el sol para activar la producción de vitamina D es importante para la salud ósea y el sistema inmunitario. Sin embargo, la exposición solar inadecuada puede acarrear efectos perjudiciales para la piel. Aquí te contamos cómo encontrar el equilibrio perfecto entre los beneficios y los riesgos del sol.
El tiempo justo al sol (y cómo hacerlo bien)

Según la Organización Mundial de la Salud, basta con exponer cara y brazos entre 10 y 15 minutos, al menos tres veces por semana, durante primavera y verano. Si vas a estar más tiempo, el protector solar es imprescindible. Incluso en días nublados, los rayos UVA siguen llegando a la piel, por lo que no conviene confiarse.
La clave está en evitar las horas de mayor radiación (de 12:00 a 16:00), utilizar sombreros y gafas adecuadas, y aplicar protector solar media hora antes de salir, reaplicándolo cada dos horas o tras bañarte. No olvides proteger especialmente los lunares y la piel de los más pequeños, ya que una quemadura en la infancia puede tener consecuencias a largo plazo.
Qué comer para reforzar tus niveles de vitamina D
Aunque el sol es la fuente más natural de vitamina D, también puedes obtenerla mediante la alimentación. Estos son algunos alimentos ricos en esta vitamina:
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Huevos
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Pescados grasos: salmón, atún, sardinas, boquerones, bonito y caballa
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Hígado y patés
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Productos fortificados como yogures, cereales o margarinas
Combinando una dieta equilibrada con una exposición solar controlada, es posible mantener niveles adecuados sin necesidad de recurrir a suplementos, salvo indicación médica.
Carencias y excesos: los dos extremos a evitar
La falta de vitamina D puede causar raquitismo, osteomalacia, osteoporosis, caries e incluso estados de fatiga, ansiedad o pérdida de apetito. Afecta especialmente a embarazadas, personas mayores y bebés. Sin embargo, abusar de suplementos también puede ser peligroso.

Un exceso de vitamina D puede provocar hipercalcemia, lo que se traduce en náuseas, vómitos, debilidad y problemas renales. La clave está en dejar que sea el cuerpo quien regule sus niveles de forma natural, a través de la exposición solar y la alimentación.
Cuida tu piel sin renunciar al sol
Hidrátate bien, evita perfumes o ciertos medicamentos antes de tomar el sol y no olvides que la protección es tan importante como la exposición. Seguir estos consejos te permitirá disfrutar del sol, mantener niveles saludables de vitamina D y cuidar tu salud a largo plazo.
Fuente: El Español.