Foto: Rebecca Nelson (Getty Images)

Para muchas familias, el tiempo para hacer los deberes es una lucha continua. Y en esta era llena de distracciones digitales, cada vez resulta más difícil. Aquí van algunos trucos para ayudar a que tus hijos se concentren. No te juzgaremos si quieres usarlos para ti también.

Establece la ‚Äúhora del trabajo‚ÄĚ para toda la familia

Durante la semana de los ex√°menes finales en la universidad, hab√≠a una raz√≥n por la que todos nos arrastramos fuera de nuestras habitaciones y nos sent√°bamos en aquellas salas de estudio abarrotadas a la 1 de la madrugada. La presencia de compa√Īeros que sufr√≠an como yo serv√≠a de alguna manera de motivaci√≥n. Crea una atm√≥sfera similar en casa estableciendo una hora de dedicada a trabajar, donde todos los miembros de la familia se sientan juntos y trabajan en silencio. Si es posible, h√°zlo a la misma hora todos los d√≠as de la semana (puedes configurar una alarma o hacer que Alexa anuncie que ha llegado la hora de trabajar, lo que ayuda a eliminar el aspecto de la negociaci√≥n). Mientras los ni√Īos hacen sus tareas, prueba a hacer tu propio trabajo, a ser posible nada digital: ordenar el correo, firmar documentos, leer el peri√≥dico, o preparar una lista con tus tareas pendientes

Dale a tus hijos ‚ÄúMinutos de quejas‚ÄĚ

Esto ya lo sabes: si tus hijos son propensos a lloriquear sobre los deberes, decirles que dejen de quejarse a menudo conlleva m√°s lloriqueos. Tal vez lo que necesitan es dejarse llevar. Cuando parezcan frustrados, diles que tienen un ‚Äúminuto de queja‚ÄĚ. Y luego pon el cron√≥metro. Durante ese minuto, pueden expresar su exasperaci√≥n ante el mundo. Pueden tirarse al suelo, levantar sus pu√Īos y exclamar: ‚ÄúESTO ES TAN DIF√ćCIL, POR QU√Č EXISTEN LOS DEBERES, TODO ES TERRIBLE, POR QU√Č, POR QU√Č, ¬°AHHHHHHHH!‚ÄĚ Y se acab√≥. Cuando se acabe el tiempo, deben volver al trabajo; ya no se permiten m√°s gemidos. Para per√≠odos m√°s largos de estudio, le puedes dar a tu hijo dos o tres tickets de ‚Äúminutos de queja‚ÄĚ que pueden usar como crean convenientes.

Haz cambios en el entorno

Aunque sea bueno tener un espacio exclusivo dedicado para los deberes, tus hijos pueden absorber m√°s cosas si se mueven por la casa mientras estudian. Como explica la entrenadora de estudio Ana Mascara: ‚ÄúDigamos que estudias matem√°ticas en la cocina, y luego estudias matem√°ticas en la biblioteca, y luego estudias matem√°ticas en el autob√ļs, el cerebro va a decir: ‚ÄėEh. Est√°s usando estas f√≥rmulas matem√°ticas en muchos entornos diferentes. Quiz√°s estas f√≥rmulas matem√°ticas son cruciales para mi supervivencia. Vamos a consolidar estas f√≥rmulas matem√°ticas porque las estoy usando en todas partes, as√≠ que deben ser importantes, ¬Ņno?‚Äô ‚ÄúCuando estoy escribiendo, deambular por la casa me ayuda a tener m√°s claridad; a menudo encuentro nuevas perspectivas cuando cambio de ambiente. Si tu hijo est√° inquieto o atascado, an√≠malo a que busque una nueva ubicaci√≥n‚ÄĚ.

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Deja que tu hijo sea Batman

Esto es literal, dejar que tu hijo se ponga una capa de superh√©roe. Un estudio descubri√≥ que mientras realizaban una tarea repetitiva, los ni√Īos de cuatro y seis a√Īos que pretend√≠an ser un personaje como Batman hac√≠an sus tareas durante m√°s tiempo que aquellos que no. La raz√≥n tiene que ver con algo llamado autodistanciamiento. Cuando los ni√Īos encarnan a una persona diferente, les ayuda a ‚Äúestar por encima de una situaci√≥n y adoptar una perspectiva m√°s distanciada‚ÄĚ, dice el informe. Igual Juan puede desmoronarse ante el desaf√≠o de hacer una de tres d√≠gitos, pero Batman seguramente no.

Prueba el Juego del L√°piz

Esta es una buena opci√≥n para los ni√Īos que ya son demasiado mayores para el truco de Batman. En el libro The Gift of Failure, la autora Jessica Lahey habla sobre el Juego del L√°piz, una t√©cnica para volver a concentrarse que le ense√Ī√≥ el psic√≥logo infantil William Hudenko.

D√©le al ni√Īo un juego de dos o tres l√°pices y ens√©√Īale a cambiar los l√°pices cuando sienta que su cerebro se distrae. Ahora, no se trata del l√°piz que usa realmente, pero cambiar de l√°piz le indica a su cerebro: ‚ÄúOh, estoy distra√≠do, necesito volver a concentrarme‚ÄĚ, y el cambio de l√°piz se convierte en una se√Īal para que su cerebro recupere la concentraci√≥n..

Con el tiempo, no necesitar√° los l√°pices, porque su cerebro aprender√° a reconocer la distracci√≥n y comenzar√° a redirigir autom√°ticamente su concentraci√≥n, pero al principio, los l√°pices son una forma de tomar conciencia de las sutiles se√Īales que indican que nos estamos distrayendo.

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Pon la hora de hacer los deberes justo después de un rato de juego intenso

Estudio tras estudio el ejercicio aparece siempre vinculado a la mejora académica. Permitir que tu hijo corra de forma intensa durante solo 30 minutos puede bombear sangre extra a su cerebros, entregando el oxígeno y los nutrientes que necesita para funcionar con la máxima eficiencia. (P.S. Es por eso por lo que no podemos suprimir el recreo.) Programa un descanso para jugar al final de la escuela y la hora de la tarea. Una vez que se haya movido un rato, tu hijo estará mucho más preparado para ponerse con los libros.