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Cómo EE.UU. mantuvo en secreto una ciudad de 75.000 personas para que nadie supiera lo que se hacía dentro

Letrero de Oak Rige: “Lo que ves, haces o escuchas aquí, cuando te vayas, deja que se quede aquí”
Letrero de Oak Rige: “Lo que ves, haces o escuchas aquí, cuando te vayas, deja que se quede aquí”
Imagen: doe-oakridge/dominio público (Other)

En el año 1942 comienzan a aparecer en diferentes zonas rurales y desérticas de Estados Unidos grupos trajeados analizando el terreno. La presa de Shasta en California, varias ubicaciones en el estado de Washington, una zona en Illinois cerca de Chicago… hasta que finalmente encuentran lo que estaban buscando a las afueras de Tennessee, a 40 kilómetros al oeste de Knoxville. Muy pocos lo sabían, pero aquellas miles de hectáreas iban a ser la semilla para la creación del arma más devastadora hecha por el hombre.

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Las viviendas temporales en los valles vacíos de Oak Ridge en 1945
Las viviendas temporales en los valles vacíos de Oak Ridge en 1945
Imagen: Ed Westcott/DOE

Un año después, aquel espacio rural casi vacío se había transformado en una ciudad reluciente. Se construyeron casas, cines, escuelas, bancos, un hospital, teatros, canchas de tenis, baloncesto… y a la zona acudieron miles de jóvenes trabajadores, muchos de ellos brillantes estudiantes de colegios y universidades con habilidades científicas y técnicas por encima de la media que habían sido reclutados por muchas de las compañías que trabajaban para el gobierno.

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Club infantil en el Midtown Recreation Hall en Oak Ridge, el 6 de enero de 1945.
Club infantil en el Midtown Recreation Hall en Oak Ridge, el 6 de enero de 1945.
Imagen: Ed Westcott/DOE

La comunidad fue creciendo hasta rondar los 100.000 habitantes. Las personas que vivían allí cuidaban los jardines de sus casas, criaban sus familias y llevaban lo que era más o menos una existencia estadounidense normal de la época, o casi, a excepción del secreto que los rodeaba y su trabajo. De hecho, una valla publicitaria en la entrada de esta ciudad de la que nadie que no viviera dentro tenía conocimiento nos daba una pista: “Mantengamos cerrada nuestra boca”.

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Los trabajadores, entre los que se encontraban brillantes científicos, tenían que ser cautelosos para no decir nada sobre su trabajo a nadie, ni siquiera a sus parejas.

Oak Ridge, la ciudad secreta

Cambio de turno en las instalaciones de enriquecimiento de uranio Y-12 en Oak Ridge. Atención a la valla publicitaria...
Cambio de turno en las instalaciones de enriquecimiento de uranio Y-12 en Oak Ridge. Atención a la valla publicitaria...
Imagen: US Department of Energy
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La ciudad se denominó Oak Ridge y su elección tenía un objetivo claro: ocultarse del posible espionaje y saboteadores. En juego: la carrera contra Adolf Hitler para construir la bomba atómica.

En realidad, Oak Ridge fue una de las tres “ciudades secretas” del Proyecto Manhattan, junto con Los Alamos en Nuevo México y Hanford/Richland en el estado de Washington.

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Sin embargo, Oak Ridge fue la más “especial”.

Las pruebas de detección de mentiras se administraron como parte del examen de seguridad
Las pruebas de detección de mentiras se administraron como parte del examen de seguridad
Imagen: U.S. Department of Energy
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Tras el verano de 1942, menos de un año después de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra Mundial, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército del país detrás del Proyecto Manhattan, el esfuerzo secreto de USA para desarrollar la bomba atómica, se enfrentó a una decisión crítica. El proyecto necesitaba producir uranio-235, un isótopo de uranio, cuyo núcleo inestable podría dividirse fácilmente para desencadenar una reacción en cadena de fisión y liberar una enorme cantidad de energía destructiva.

Una refinería de uranio en la planta Y-12 en Oak Ridge
Una refinería de uranio en la planta Y-12 en Oak Ridge
Imagen: Ed Westcott/DOE
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Aquello requería de un proceso de fabricación masivo y complejo, uno que involucrara a decenas de miles de trabajadores y que, por supuesto, se debía mantener en secreto. Unos meses después aquellos hombres trajeados de los que hablaba al principio se recorrieron el país para elegir la ubicación.

Policía militar en Oak Ridge, Tennessee, en 1945
Policía militar en Oak Ridge, Tennessee, en 1945
Imagen: Ed Westcott/DOE
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El este rural de Tennessee resultó ser perfecto porque, además de discreto debido a su escasa población, se encontraba cerca de las plantas hidroeléctricas operadas por la Autoridad del Valle de Tennessee, que podrían suministrar las enormes cantidades de electricidad que necesitarían las plantas. Además, los pocos residentes de la zona fueron desalojados y sus casas fueron demolidas. A estos pequeños agricultores se les pagaba un dinero sin decirles por qué.

Los trabajadores realizan el mantenimiento de una celda en la instalación de enriquecimiento de uranio K-25, en Oak Ridge
Los trabajadores realizan el mantenimiento de una celda en la instalación de enriquecimiento de uranio K-25, en Oak Ridge
Imagen: James E. Westcott/DOE
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En cuanto al nombre de la ciudad secreta, el gobierno pensó que Oak Ridge sonaba “lo suficientemente bucólica y general como para ser utilizado como un nombre encubierto para el área residencial”, como explica un artículo de 1969 de una publicación gubernamental.

La sala de control principal en la planta de enriquecimiento de uranio K-25 en Oak Ridge
La sala de control principal en la planta de enriquecimiento de uranio K-25 en Oak Ridge
Imagen: Ed Westcott/DOE
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Cuando las tierras fueron del gobierno comenzaron a llegar trenes repletos de equipos y materiales de construcción. Se erigieron rápidamente los edificios que comprenderían el campus y miles de casas para científicos y trabajadores. Muchas de las viviendas tenían un diseño hecho de paneles prefabricados y techos para ahorrar tiempo de construcción.

Un joven emprendedor durante los días del Proyecto Manhattan en Oak Ridge
Un joven emprendedor durante los días del Proyecto Manhattan en Oak Ridge
Imagen: James E. Westcott/DOE
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Protegidos de la vista pública por barreras naturales y cercas de seguridad, los trabajadores rápidamente levantaron otros cientos de edificios, desde casas prefabricadas hasta estructuras industriales de escala sin precedentes.

Operadoras de Calutron en sus paneles, en la planta Y-12 en Oak Ridge durante la Segunda Guerra Mundial. Los calutrones se usaron para refinar el mineral de uranio en material fisionable.
Operadoras de Calutron en sus paneles, en la planta Y-12 en Oak Ridge durante la Segunda Guerra Mundial. Los calutrones se usaron para refinar el mineral de uranio en material fisionable.
Imagen: Ed Westcott/DOE
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Así, construida desde cero en medio año para producir combustible para bombas atómicas, Oak Ridge fue concebido inicialmente como una ciudad para 13.000 personas, pero creció a 75.000 al final de la guerra, la más grande de las ciudades secretas.

Esta fotografía de 1945 muestra la planta gigante K-25 en Oak Ridge donde se produjo el uranio para la primera arma atómica
Esta fotografía de 1945 muestra la planta gigante K-25 en Oak Ridge donde se produjo el uranio para la primera arma atómica
Imagen: U.S. Department of Energy
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Los trabajadores atómicos llegaban a un lugar envuelto en secreto. Los lugareños sabían que algo misterioso estaba sucediendo en el sitio, pero solo aquellos que formaban parte de la misión podían entrar más allá de las puertas vigiladas en las carreteras de acceso.

De hecho, las instalaciones atómicas estaban rodeadas de seguridad adicional. El trabajo en sí estaba dividido de modo que la mayoría de las personas solo sabían sobre la pequeña porción en la que estaban trabajando, y solo unos pocos sabían que la misión final era ayudar a fabricar la bomba atómica.

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Una valla publicitaria en Oak Ridge, fotografiada durante la Segunda Guerra Mundial, el 21 de enero de 1944
Una valla publicitaria en Oak Ridge, fotografiada durante la Segunda Guerra Mundial, el 21 de enero de 1944
Imagen: Ed Westcott/DOE

Para evitar que ni la más mínima información saliera de allí, el gobierno creó un espacio idílico de forma que las familias no necesitaran salir. Había una gran cantidad de actividades de ocio como natación, tenis, baloncesto, una biblioteca, 13 supermercados, una orquesta y bailes de swing, escuelas, cine… Además de las insignias requeridas, las torres de vigilancia y la valla perimetral gigante, era prácticamente como cualquier ciudad pintoresca del sur.

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Y luego estaba la otra vida, la de los trabajadores que trataban de producir uranio-235.

Soldadura en la instalación K-25 en Oak Ridge, en febrero de 1945
Soldadura en la instalación K-25 en Oak Ridge, en febrero de 1945
Imagen: Ed Westcott/DOE
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El 6 de agosto de 1945 el mundo vio los resultados de los trabajos de la ciudad secreta, cuando una bomba atómica que contenía uranio-235 producido allí cayó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima.

Aquel día, la mayor sorpresa no se la llevaron los ciudadanos estadounidenses, se la llevaron la mayoría de los habitantes de Oak Ridge, quienes entonces supieron que habían formado parte de aquella fantasía creada por el gobierno para crear la bomba atómica.

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Celebración del día de la victoria en Jackson Square en el centro de Oak Ridge en agosto de 1945. Cuando se lanzó la primera bomba atómica sobre Japón el 6 de agosto de 1945, los diarios revelaron a la gente de Oak Ridge en lo que habían estado trabajando todo este tiempo.
Celebración del día de la victoria en Jackson Square en el centro de Oak Ridge en agosto de 1945. Cuando se lanzó la primera bomba atómica sobre Japón el 6 de agosto de 1945, los diarios revelaron a la gente de Oak Ridge en lo que habían estado trabajando todo este tiempo.
Imagen: Ed Westcott/DOE

Tras la guerra, las diversas partes del complejo atómico de Tennessee, una vez secreto, se dividieron. Parte finalmente renació como el Laboratorio Nacional Oak Ridge, que ayudó a ser pionero en el campo de la medicina nuclear, produciendo isótopos para el tratamiento del cáncer y como herramientas de diagnóstico, además de realizar investigaciones de vanguardia en áreas que van desde la nanotecnología hasta la carga inalámbrica de autos eléctricos.

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Una empleada de la planta de proceso electromagnético de Oak Ridge, donde se concentran los isótopos estables, sostiene un vial que contiene el isótopo estable Molibdeno 92, el 22 de enero de 1948. Los isótopos estables se pueden manipular sin riesgo para la persona. A diferencia de los isótopos radiactivos, no emiten radiación y, por lo tanto, pueden manipularse de forma segura.
Una empleada de la planta de proceso electromagnético de Oak Ridge, donde se concentran los isótopos estables, sostiene un vial que contiene el isótopo estable Molibdeno 92, el 22 de enero de 1948. Los isótopos estables se pueden manipular sin riesgo para la persona. A diferencia de los isótopos radiactivos, no emiten radiación y, por lo tanto, pueden manipularse de forma segura.
Imagen: AP (AP)

Otra parte se convirtió en el Complejo de Seguridad Nacional Y-12, que produjo componentes para decenas de miles de armas termonucleares en el arsenal de Estados Unidos.

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Una unidad de terapia instalada en el hospital Oak Ridge en 1955 usó una fuente de cesio-137 radioactivo para matar el tejido enfermo, permitiendo la dosis máxima de radiación en un área cancerosa y minimizando los efectos sobre el tejido sano en otros lugares. El hospital fue uno de los primeros centros de medicina nuclear del país.
Una unidad de terapia instalada en el hospital Oak Ridge en 1955 usó una fuente de cesio-137 radioactivo para matar el tejido enfermo, permitiendo la dosis máxima de radiación en un área cancerosa y minimizando los efectos sobre el tejido sano en otros lugares. El hospital fue uno de los primeros centros de medicina nuclear del país.
Imagen: Oak Ridge Associated Universities (AP)

En cuanto al complejo “residencial”, fue cedido a los civiles. Hoy cualquiera puede visitar una zona que todavía conserva algunas de las antiguas torres de vigilancia en los bordes de la ciudad (o una de las piscinas más grandes del país que aún está en funcionamiento).

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También podemos recorrer el Museo Americano de Ciencia y Energía, que incluye los antiguos reactores de grafito y el museo Y-12 en una instalación gubernamental operativa con una valla publicitaria. La misma que recordaba a sus antiguos habitantes mantener en secreto todo lo que allí ocurría. [Wikipedia, AtlasObscura, The Atlantic, The Guardian, DOE]

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