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Foto: Tomas F. Cuesta (AP)

Un apagón histórico dejó sin electricidad a 50 millones de personas en Argentina y algunas zonas limítrofes. Todo el país, menos la provincia de Tierra del Fuego, quedó a oscuras a las 7:07 de la mañana del domingo.

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Milagrosamente, no pasó gran cosa. Los aeropuertos continuaron con su actividad y los hospitales siguieron funcionando gracias a sus propios generadores. No reinó el caos ante la falta de semáforos o de cámaras de seguridad. Las empresas de telefonía se vieron obligadas a usar sus equipos de respaldo. Los trenes y el subte de Buenos Aires pararon hasta la tarde. Y en las provincias donde había elecciones, muchos electores votaron sin luz.

En este gráfico, la demanda del consumo eléctrico del domingo aparece comparada con la del domingo anterior. Sobre las 7, cayó de 12960 MW a 445. ¿Cómo pudo ocurrir algo así en un país tan grande? Según la Secretaría de Energía, no fue un fallo de ninguna central eléctrica, sino un corte en el sistema de transporte que conecta la represa de Yacyretá, en la frontera con Paraguay, con la represa de Salto Grande, entre Argentina y Uruguay.

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No para de llover en el litoral argentino. Las tormentas provocaron la caída de una de las líneas de alta tensión que distribuyen la electricidad desde Yacyretá y Salto Grande, las mayores generadoras de la red, al resto del país. Los protectores automáticos deberían haber confinado el apagón en la zona del litoral, pero la demanda bajó tanto (era domingo por la mañana) que al parecer el resto de generadoras no pudieron compensar las pérdidas.

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El suministro eléctrico de la red argentina se divide en tres etapas. Las centrales como Yacyretá y Salto Grande generan energía, en este caso a partir de la corriente de los ríos Paraná y Uruguay. La red de alta tensión recolecta la energía y la transporta. El Sistema Argentino de Interconexión (SADI) está gestionado por una empresa semiprivada, Transener, bajo el control de una empresa estatal, Cammesa. Por último, empresas como Edenor y Edesur realizan la distribución en la red de baja tensión.

El fallo se inició en el SADI. Una sobrecarga generó un cortocircuito en una línea de alta tensión de la provincia de Entre Ríos. Una línea paralela estaba ya fuera de servicio porque una torre de transmisión se había hundido a causa del desborde del río Paraná. Ambas líneas llevaban energía desde las centrales hidroeléctricas de Yacyretá y Salto Grande hacia Buenos Aires.

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Foto: Tomas F. Cuesta (AP)

Hay una investigación en curso y no se descarta un posible sabotaje o ciberataque, pero algunos funcionarios apuntan a que Yacyretá y Salto Grande se desconectaron automáticamente porque el cortocircuito alteró la frecuencia habitual de la red: 50 Hz. Sin Yacyretá ni Salto Grande en la red, los sistemas evitaron una sobrecarga de potencia en el resto de centrales.

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“Se está investigando si los cortes automáticos que tienen todas las empresas distribuidoras y grandes usuarios actuaron correctamente”, dijeron desde Cammesa. “Aparentemente, en ese proceso transitorio desengancharon otros generadores adicionales y todo el sistema quedó con un déficit de generación tal que lo llevó al colapso”.

El apagón duró dos horas en el litoral, ocho horas en la mitad del país y más de 15 horas en algunos municipios. A las 21:35, se había recuperado el 100% del suministro. Uruguay sufrió otro apagón y las redes de Brasil y Paraguay sufrieron en menor medida sin que afectara al servicio. La provincia de Tierra del Fuego, que tiene sus propias centrales termoeléctricas, no tuvo cortes de electricidad.

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