Banksy

Uno mec√°nico, otro alba√Īil, ambos en la misma situaci√≥n desesperada, con la Alemania Oriental y el √ļltimo dardo envenenado del nazismo, el Muro de Berl√≠n, de fondo como la frontera infranqueable que los separaba de la libertad. ¬ŅC√≥mo salir de all√≠ con vida tratando de huir? De la manera m√°s √©pica posible.

Era justo antes de la medianoche del 15 de septiembre, un peque√Īo sed√°n conduce a trav√©s de la noche, por las carreteras estrechas que llevaban hacia las zonas m√°s altas y boscosas de la ciudad de Berl√≠n. En un momento dado se detiene. Del veh√≠culo salen dos tipos, uno sostiene una linterna, mientras el otro arroja varios hilos de lana sobre la noche g√©lida y ventosa de aquel d√≠a.

Advertisement

Aquellos hilos, todos juntos, iban a convertirse en el vehículo más sorprendente de cuantos intentos de escapada se dieron en Alemania.

El mec√°nico y el alba√Īil

Muro de Berlón. Wikimedia Commons

Advertisement

Estos dos hombres eran G√ľnter Wetzel (alba√Īil), y su amigo Peter Strelzyk, mec√°nico de profesi√≥n. Si retrocedi√©ramos con una m√°quina del tiempo unas horas antes, la escena pasar√≠a al √°tico de Wetzel, con el hombre encorvado sobre una vieja m√°quina de coser accionada por motor, trabajando desesperadamente para completar su proyecto secreto.

En realidad, para comenzar esta historia desde el principio habr√≠a que retroceder mucho m√°s. Exactamente un a√Īo y medio antes, momento en que ambos comenzaron a gestar un plan para huir de Alemania Oriental.

A principios de 1978 comenzaron a debatir sobre la posibilidad de salir de Alemania del Este. Nada nuevo realmente, la Rep√ļblica Democr√°tica Alemana controlada por los sovi√©ticos no era especialmente democr√°tica.

Advertisement

Mapa de Berlín Oeste y Este, los cruces fronterizos y las redes de metro. Wikimedia Commons

Eran tiempos especialmente duros para la mayoría de los alemanes. Se calcula que por aquellas fechas, uno de cada diez ciudadanos del este había sido sobornado para espiar en secreto a sus amigos, familiares y vecinos, lo que significaba que era imposible saber en quién se podía confiar. Muchos tenían profesiones asignadas, los viajes al extranjero se restringieron, y todo aquel que alzara la voz, obtenía castigos que iban desde el desempleo hasta la cárcel o incluso la tortura. Esto sin contar con la pobreza generalizada y unas condiciones de vida, en general, pésimas.

En cambio, en la acera de enfrente ten√≠an mucho m√°s que celebrar. La Alemania Occidental se apoy√≥ en el famoso Plan Marshall que deb√≠a impulsar la recuperaci√≥n econ√≥mica, y el optimismo, o al menos las noticias que llegaban tras los muros del este, sonaba a m√ļsica celestial.

Advertisement

All√≠, a pocos kil√≥metros al norte de la frontera con Alemania Occidental, se encontraba la ciudad de P√∂ssneck. El problema es que llegar all√≠ era poco menos que una utop√≠a. El Muro de Berl√≠n ten√≠a fama de impenetrable, con las llamadas ‚Äúzonas de la muerte‚ÄĚ, espacios plagados de alambre de p√ļas, hileras de minas terrestres, redes trampa, pistolas y metralletas preparadas para activarse a la altura de la cabeza, el pecho o las piernas, torres de guardias y muros demasiado altos.¬†

El cartel anuncia la financiación, a través del Plan Marshall, de parte de las obras de reconstrucción de Alemania Occidental. Wikimedia C.

Además, y por si esta no fuera suficiente, cualquier persona que sobreviviera y fuera atrapada mientras intentaba escapar hacia el oeste de Berlín o hacia el oeste de Alemania, era castigada de forma severa, a veces ejecutada o simplemente encarcelada de por vida. De hecho, muchos periódicos celebraban cuando se frustraban los intentos de fuga.

Advertisement

Bajo este clima, un día sucedió el detonante que dio lugar a toda la historia. Los Strelzyks y los Wetzels estaban en casa de una pareja amiga cuando de repente tocan a la puerta. La policía secreta de Alemania Oriental se acercó y explicó que el hijo adolescente de la pareja de la casa había sido asesinado a tiros mientras intentaba cruzar la frontera. Acto seguido, la policía se llevó a la pareja y nunca más se supo de ellos. Strelzyk y Wetzel decidieron que debían hacer algo.

Unos meses despu√©s, la cu√Īada de G√ľnter Wetzel visit√≥ a sus parientes de Alemania Oriental y trajo un peri√≥dico que conten√≠a un art√≠culo sobre un espect√°culo de globos aerost√°ticos. Strelzyk y Wetzel se miraron y pensaron lo mismo, el aparato podr√≠a ser una forma viable de huir. No ten√≠an ni la m√°s remota idea de c√≥mo construirlo, pero lo podr√≠an hacer de forma secreta sin que nadie se diese cuenta. El globo ser√≠a su pasaporte a Alemania Occidental.

La familia Strelzyk. Die Welt

Advertisement

Tras consultarlo con sus familias se pusieron manos a la obra. Primero consultaron fotografías de globos aerostáticos en acción y decidieron apuntar a ojo una serie de medias. Necesitaban mucha tela, y a poder ser resistente y liviana.

La mujer de Wetzel compró cerca de 1.000 metros cuadrados de un material para forrar cuero. Para evitar sospechas explicó en la tienda que estaba haciendo carpas para un club de camping con unas amigas. Mientras, Wetzel se dedicó a probar con la forma de cortar la tela en formas tales que el globo se mantendría bien en tres dimensiones, obviamente, con una cantidad de tela extra desperdiciada. 

Para ello empleó una máquina de coser manual antigua, utilizando un tipo de hilo resistente que normalmente se usa para prendas de cuero en un patrón de doble puntada muy fuerte. Por su parte, Wetzel adquirió un tanque de propano y le colocó una tubería y una válvula para dirigir las llamas y controlar la cantidad de gas que recibía (algo así como un mechero casero talla XXL).

Advertisement

Recreación del globo en el Museum der Bayerischen Geschichte

Por √ļltimo, Strelzyk y Wetzel necesitaban una canasta donde huir. Para ello, soldaron una placa de acero y postes, luego perforaron agujeros a cinco alturas diferentes en los postes y colgaron tendederos a trav√©s de ellos a modo de barandillas. Finalmente conectaban la canasta a la ‚Äúcapa‚ÄĚ con cuerdas de nylon a lo largo de cada una de sus cuarenta y ocho costuras verticales.

Cuando construyeron una primera versi√≥n lo probaron. El globo ni se infl√≥, y as√≠ comprendieron que deb√≠a suspenderse para que el aumento de aire caliente ayudara a inflar la envoltura (eso sin contar con que notaron que hab√≠a demasiado aire escapando a trav√©s de las costuras). Esto √ļltimo lo arreglaron agregando un sellante qu√≠mico a la parte superior del globo, lo que tambi√©n sum√≥ algo de peso pero redujo las fugas.

Advertisement

Night Crossing

Wetzel encontr√≥ algunos libros de texto de ingenier√≠a y f√≠sica que lo ayudaron a determinar cu√°nto espacio ocupar√≠a el aire caliente y qu√© cantidad levantar√≠a. Estableci√≥ que el globo necesitar√≠a ser m√°s grande de lo que nadie hubiera pensado: alrededor de dos mil metros c√ļbicos. Con esta idea, Strelzyk y Wetzel viajaron a la ciudad de Leipzig para comprar telas. Compraron de un tipo especial, algo m√°s de 1.000 metros cuadrados, y dijeron que estaban haciendo velas para un club n√°utico.

Advertisement

Wetzel regres√≥ a su m√°quina de coser en el √°tico, pero esta vez con un a√Īadido que aument√≥ considerablemente el ritmo de trabajo: conectaron un motor a la m√°quina de coser, de forma que toda la capa exterior del globo se complet√≥ en apenas dos semanas.

Volvieron a probar el globo, pero incluso con las modificaciones, segu√≠a sin inflarse. Wetzel pens√≥ que hac√≠a falta un ventilador para dirigir el aire directamente dentro del globo. Dise√Ī√≥ uno personalizado de un motor de motocicleta y un sistema de escape de un coche, y la prueba sali√≥ satisfactoria.¬†

Sin embargo, apareció una nuevo problema: el gas en el fondo del tanque se estaba enfriando y haciendo que toda la operación fuera demasiado lenta. Las pruebas mostraron que, tal como estaba configurado, el quemador no podría mantener el globo inflado durante la duración necesaria de la ruta que tenían planeada.

Advertisement

La policía encuentra el prototipo de Wetzel. Bayerischer Rundfunk

Los dos amigos se dieron un tiempo, quiz√°s, despu√©s todo, no era tan buena arriesgarse a fracasar y poner la vida de sus familias en peligro. Durante los siguientes meses, Wetzel prob√≥ un prototipo propio pero fue un fracaso estrepitoso. El globo acab√≥ golpe√°ndose en tierra y el alba√Īil sali√≥ huyendo mientras varios guardias fronterizos corr√≠an hacia √©l.

Varios meses despu√©s, con energ√≠as renovadas, ambos amigos retomaron el plan de escape. Wetzel acudi√≥ a su m√©dico y dijo tener problemas estomacales para dejar el trabajo por una temporada y dedicar el mayor tiempo posible al globo. Al d√≠a siguiente, el hombre abri√≥ un peri√≥dico y descubri√≥ que las autoridades hab√≠an encontrado algunas de las herramientas de su √ļltimo intento. La polic√≠a le estaba buscando.¬†

Advertisement

La familia Wentzel. G√ľnter Wetzel

Bajo esta tensi√≥n, el √ļltimo de los prototipos deb√≠a ser el definitivo s√≠ o s√≠. Wetzel decidi√≥ aumentar los metros c√ļbicos, aunque no ten√≠an ni idea de c√≥mo evitar√≠an la detecci√≥n policial mientras recog√≠an los nuevos materiales. Cualquier gran compra de tela duradera y liviana ser√≠a f√°cil de detectar para la polic√≠a. De hecho, era muy posible que con un globo ya descubierto, las tiendas de telas se vieran obligadas a alertar a la autoridades sobre cualquier orden sospechosamente grande.

¬ŅQu√© hicieron? Armarse de valor (y tiempo) y acudir de forma individual de tienda en tienda y de ciudad en ciudad, comprando alrededor de cien metros cuadrados cada vez, siempre una persona diferente entre las dos familias.

Advertisement

El día D 

La familia Strelzyk. Die Welt

Así llegamos a la noche del 14 de septiembre, con el globo casi completo y un clima que había cambiado de tal manera que las condiciones para el lanzamiento eran perfectas. Wetzel se apresuró a completar el globo, las familias se reunieron, metieron todo en el coche y un remolque, y condujeron hasta la colina cerca de Pössneck.

Advertisement

Durante un buen rato se quedaron quietos en la oscuridad, esperando a ver si alguien los hab√≠a seguido. Una vez confiados en que estaban solos, comenzaron a armar los componentes del globo: primero juntando la canasta y ese ‚Äúmechero‚ÄĚ gigante, luego la tela que los llevar√≠a volando, asegurando la canasta al suelo con cuerdas y carg√°ndola con algunos suministros. Luego comenzaron a inflar el globo casero.¬†

Cuando Wetzel dio un silbido, las familias se montaron rápidamente en la plataforma. Strelzyk y Wetzel encendieron el quemador y la canasta se elevó del suelo. Wetzel y el hijo de Strelzyk, Frank, se pararon en las esquinas opuestas de la canasta para cortar las cuerdas que unían el globo a la tierra. Sin embargo, el globo se inclina hacia la catástrofe debido a una cuerda que todavía está atada al suelo. Wetzel lo ve y la corta rápidamente.

El aparato comenz√≥ a elevarse a medida que el aire dentro de √©l se calentaba, absorbiendo la llama f√°cilmente. Conforme se iba elevando, las familias advirtieron un √ļltimo problema, al mirar hacia arriba observaron un gran agujero en el centro de la parte superior. Sea lo que fuere, no hab√≠a forma de repararlo ahora, aunque mantener el quemador funcionando a una velocidad constante result√≥ ser suficiente para mantener el globo en aumento.

Advertisement

Fotograma de Night Crossing

Así, poco a poco, las luces brillantes de la tierra fueron desapareciendo de la vista de ambas familias. En apenas 10 minutos se encontraban a 1800 metros de altitud, por tanto, solo oían el silbido del quemador de gas y el brillo de su llama. Minutos después, el miedo se apodera nuevamente de las familias. El termómetro lee menos de 8 grados centígrados.

Después de unos 23 minutos transcurridos, el globo comienza a perder altitud lentamente. De repente, los quemadores se apagan, el aparato comienza a girar lentamente y su descenso se acelera a medida que el aire caliente se enfría.

Advertisement

No había nada más que hacer. El globo comenzó a descender más y más, convirtiéndose en una especie de paracaídas en el proceso. Las familias se agruparon y comenzaron a rezar con la esperanza de que los vientos del sur los hubieran empujado lo suficiente como para cruzar a Alemania Occidental, además, debían esperar que el aterrizaje no fuera demasiado duro, ya que no tenían forma de controlar dónde tocarían tierra. 

Fotograma de Night Crossing

Wetzel sacó un foco improvisado que había construido de un faro de un automóvil y lo iluminó hacia el suelo. Unos segundos más tarde vieron la punta de los árboles acercándose hacia ellos. En pocos segundos se estrellaron. El vuelo de apenas 30 minutos había llegado a su fin y ninguno resultó herido de gravedad.

Advertisement

Allí, solos en medio de la nada, sin saber de qué lado de la frontera estaban, las dos familias acordaron caminar hacia el sur. Si hubieran llegado a Alemania Occidental, esta dirección los llevaría más lejos a la seguridad. Si todavía estuvieran en el este, los llevaría a los guardias fronterizos, en cualquier caso, estaban tan agotados física y mentalmente que apenas les importaba.

Los primeros carteles después del bosque eran alentadores, contenían mensajes que jamás habían visto. Al llegar a una granja una nueva pista parecía confirmar las buenas noticias, las máquinas agrícolas eran de una empresa que no operaba en Alemania Oriental.

El momento definitivo lleg√≥ con la llegada de un coche de polic√≠a en la carretera. A√ļn temblando por la posible respuesta, Strelzyk y Wetzel preguntaron: ‚Äú¬ŅEstamos en Occidente?‚ÄĚ Los polic√≠as, asombrados y algo desconcertados, respondieron: ‚ÄúPor supuesto que s√≠; ¬ŅD√≥nde m√°s estar√≠as?‚ÄĚ

Advertisement

La familia después de pasar a Alemania Occidental. Trouw

La historia de ambas familias fue portada de TIME unas semanas despu√©s. Incluso Disney hizo una pel√≠cula, Night Crossing, basada en la incre√≠ble haza√Īa de Strelzyk y Wetzel. Unos a√Īos despu√©s el Muro de Berl√≠n ca√≠da y con √©l lo hac√≠a el comunismo en Europa del Este.

Se calcula que m√°s de 4.000 ciudadanos de Alemania del Este lograron escapar, aproximadamente la mitad del n√ļmero total de personas que lo intentaron. Sin embargo, la huida de estos dos amigos fue probablemente la m√°s espectacular de cuantas existieron, no fue la √ļnica, pero nadie m√°s se atrevi√≥ a volar para cruzar el muro en busca de libertad. [The Washington Post, Ballonflucht, Wikipedia, History]