Image: Smoky (Wikimedia Commons)

En alg√ļn momento de la Segunda Guerra Mundial, un batall√≥n de soldados estadounidenses se vio en una encrucijada. Ese d√≠a, un perro, un peque√Īo Yorkshire Terrier, salv√≥ la vida a centenares de militares y se convirti√≥ en un h√©roe del conflicto. Su nombre: Smoky.

Varios meses antes, en marzo de 1944, el cabo Bill Wynne, un nativo de Ohio de 22 a√Īos que se encontraba destinado en el Cuerpo A√©reo del Ej√©rcito de EE.UU. en Nadzab, Nueva Guinea, se encontr√≥ a una diminuta Yorkshire Terrier.

Advertisement

En realidad, la hab√≠a encontrado uno de sus compa√Īeros en una trinchera abandonada a un lado de la carretera. El hombre estaba dispuesto a venderla. El animal estaba desnutrido y escu√°lido. Y debido a que otro soldado hab√≠a pensado que el perrito estaba demasiado caliente debajo de todo su pelaje, la hab√≠a esquilado dejando su cabello sobresaliendo en mechones desiguales.

Sin embargo, Wynne, qui√©n hab√≠a estado cerca de los perros toda su vida, decidi√≥ quedarse con el animal: desembols√≥ el precio de venta que ped√≠a el soldado y la llam√≥ Smoky. Durante aproximadamente a√Īo y medio, el soldado y la perrita iban a sobrevivir a ataques a√©reos, tifones y una decena de misiones de combate juntos.

Advertisement

Wynne encontró a Smoky muy fácil de entrenar, y en muy poco tiempo la perrita estaba ayudando en el frente de batalla, teniendo su momento de gloria cuando la embestida de los alemanes estaba afectando la comunicación, y los comandantes estadounidenses necesitaban con urgencia pasar las líneas telefónicas a través de una tubería que se extendía varios metros bajo tierra desde la base hasta tres escuadrones separados, donde todos carecían del equipo adecuado.

Dicha tuber√≠a ten√≠a solo 20 cent√≠metros de di√°metro, y la √ļnica forma de poner las l√≠neas en su lugar era hacer el trabajo a mano, es decir, que docenas de hombres cavaran una zanja para colocar los cables bajo tierra, un trabajo sumamente peligroso que habr√≠a llevado d√≠as, y que dejar√≠a a los hombres expuestos a los ataques enemigos constantes.

Image: Smoky y Bill Wynne (Bill Wynne)

Advertisement

As√≠ fue como depositaron todas sus esperanzas en una soluci√≥n poco convencional: enviar a la peque√Īa Yorkshire terrier a trav√©s de la tuber√≠a con una cuerda de cometa atada a su collar. La cuerda podr√≠a usarse para enhebrar los cables a trav√©s de la tuber√≠a. Llam√°ndola, persuadi√©ndola para que avanzara desde el otro lado, estaba su due√Īo, el cabo Wynne.

Smoky lleg√≥ al otro lado, se estableci√≥ la red de comunicaci√≥n y se le atribuy√≥ el salvamento de la vida de unos 250 hombres y 40 aviones ese d√≠a. Sin embargo, en los a√Īos venideros, la peque√Īa Yorkie obtendr√≠a otra gran aclamaci√≥n al convertirse en uno de los primeros perros de terapia para los soldados heridos.

Ocurrió cuando Wynne contrajo la fiebre del dengue y lo enviaron al hospital. Después de un par de días, unos amigos de Wynne llevaron a Smoky a verlo, y las enfermeras, encantadas con el animal y su historia, le preguntaron si podían llevarla a visitar a otros pacientes heridos en la invasión de la Isla Biak.

Advertisement

Image: Smoky y Bill Wynne (Bill Wynne)

Durante los cinco d√≠as que pas√≥ en el hospital, Smoky dorm√≠a con Wynne en su cama por la noche, y las enfermeras la recog√≠an por la ma√Īana para llevarla de visitas de pacientes, y luego devolverla nuevamente al final del d√≠a. Wynne contaba que hab√≠a notado el efecto tan poderoso que el perro ejerc√≠a sobre los soldados a su alrededor, c√≥mo Smoky era capaz de aligerar el ambiente, no solo con su presencia, sino tambi√©n con su personalidad.

Las noticias sobre su capacidad se extendieron, y Wynne y Smoky recibieron invitaciones para¬†actuar en otros hospitales. Mientras observaba a los hombres en sillas de ruedas sosteniendo a Smoky en sus brazos, el cabo pod√≠a ver la diferencia que estaba haciendo el peque√Īo perro. ‚ÄúCuando entramos a la sala, hab√≠a un cambio total‚ÄĚ, dec√≠a. ‚ÄúTodos sonre√≠an, todos la quer√≠an‚ÄĚ.

Advertisement

Smoky no fue el √ļnico perro que ayud√≥ a la recuperaci√≥n de los veteranos heridos despu√©s de la Segunda Guerra Mundial. En una casa de convalecencia de la Fuerza A√©rea en Pawling, Nueva York, el personal m√©dico fue testigo del notable efecto que pod√≠a tener un perro en un paciente, cambiando por completo su perspectiva mental.

Image: Smoky y Bill Wynne en los hospitales (Bill Wynne)

Despu√©s de eso, trajeron m√°s perros y finalmente construyeron una perrera en el terreno para albergarlos a todos. La tendencia se extendi√≥, y de la misma manera en que los due√Īos ofrecieron voluntariamente a sus perros para servir con las fuerzas estadounidenses que luchaban en el extranjero, trajeron a sus mascotas para servir como perros de hospital para ayudar a los soldados heridos a recuperarse de sus heridas.

Advertisement

A finales de la década de 1940, se calcula que los civiles habían donado unos 700 perros. En muchos sentidos, los primeros de terapia, cuyas habilidades curativas no solo fueron reconocidas, sino también aprovechadas con gran efectividad.

En cuanto a Smoky y Wynne, tras la guerra continuaron recorriendo hospitales para ayudar en la recuperaci√≥n de los soldados. Smoky se retir√≥ en 1955, y muri√≥ dos a√Īos m√°s tarde, en 1957, a la edad de 14 a√Īos.

Image: WC

Advertisement

Por cierto, existe una estatua en Cleveland que inmortaliza la figura de la perrita que se convirtió en toda una heroína de la Segunda Guerra Mundial. [Wikipedia, HuffingtonPost, Great Big Story]