Como ya se dijo en su momento, la Xbox One no necesitará de una conexión para funcionar, pero eso no quita que la parte online no sea crucial en la nueva consola de Microsoft. Los juegos de Xbox One Live mejoran la calidad y cantidad de contenidos en nube.

Cuando comenzó el servicio de Xbox Live, lo soportaban 15.000 servidores. Ahora son 300.000. La mayor potencia de cálculo está pensada para dar más vida a los juegos masivos online, pero también para que los juegos puedan más datos a la nube. Los sistemas de puntuación y contenidos personales del juego se subirán en tiempo real.

Los desarrolladores incluso podrán utilizar la potencia de las consolas conectadas para impulsar proyectos de computación distribuida. La consola también podrá grabar nuestra evolución en el juego y subirla en vídeo a internet de una forma similar a como anunció PS4.