Durante años, gran parte del fondo marino frente a las costas de Veracruz y Tabasco permaneció prácticamente fuera de los mapas científicos. Ahora, más de una década de expediciones está revelando un enorme corredor de arrecifes y otros ecosistemas submarinos mucho más extenso de lo que se creía.
En 2013 se conocían 73 ecosistemas arrecifales distribuidos a lo largo de unos 500 kilómetros. Actualmente, los investigadores registran 125 arrecifes, entre coralinos y rocosos, lo que representa un aumento del 71 %. Y la cifra podría seguir creciendo porque todavía existen áreas sin explorar.
Los pescadores ayudaron a encontrar los arrecifes ocultos
Una de las primeras pistas apareció en 2009, cuando el investigador Javier Martos reportó un arrecife próximo al río Cazones conocido por los pescadores como Bajo Negro, pero ausente de los mapas científicos.
Aquello llevó a los investigadores a preguntarse si los sistemas arrecifales conocidos podían estar conectados mediante otras formaciones todavía sin documentar.
Para encontrarlas combinaron expediciones, inmersiones, levantamientos batimétricos y, especialmente, el conocimiento acumulado por las comunidades pesqueras. Los pescadores conocían lugares donde las redes encontraban roca o se concentraban especies asociadas a los arrecifes.

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Cuando la profundidad lo permite, los científicos descienden para comprobar directamente qué existe en el fondo. En lugares más profundos utilizan vehículos operados remotamente (ROV) equipados con cámaras y luces, capaces de alcanzar aproximadamente 200 metros.
Un corredor submarino de 650 kilómetros
Las exploraciones han revelado un paisaje sorprendentemente diverso. A lo largo de unos 650 kilómetros de costa entre Veracruz y Tabasco aparecen arrecifes coralinos y rocosos, dunas sumergidas e incluso estructuras similares a chimeneas por las que emerge gas natural.
Los investigadores han recopilado además un inventario de 525 especies de peces asociadas a estos ambientes y han encontrado especies de esponjas que podrían ser nuevas para la ciencia.
No todos los arrecifes tienen el mismo origen. Algunos están construidos por corales, mientras que otros se desarrollan sobre formaciones de basalto relacionadas con actividad volcánica o sobre estructuras de arenisca. También pueden encontrarse desde cerca de la superficie hasta decenas de metros de profundidad.
Ecosistemas que también sostienen a miles de familias
El corredor no tiene únicamente importancia científica. Estos arrecifes sostienen pesquerías artesanales de las que dependen más de 15.000 familias y proporcionan alimento, refugio y zonas de reproducción para numerosas especies marinas.
El problema es que parte de estos ecosistemas permanece fuera de mapas oficiales y áreas de protección ambiental. Los investigadores advierten que esto puede dejarlos expuestos a proyectos petroleros, gasoductos, ampliaciones portuarias y otras grandes infraestructuras.
Por eso, para el equipo, descubrirlos es solamente el primer paso. El siguiente desafío es incorporarlos a la cartografía y a los mecanismos oficiales de protección.
Y todavía queda mucho por encontrar. Los investigadores continúan explorando nuevas zonas frente a Veracruz y estiman que solo una pequeña parte de los arrecifes coralinos registrados ha sido estudiada en profundidad.
Después de más de una década de trabajo, el mapa submarino del Golfo de México sigue creciendo. Y bajo sus aguas podrían permanecer más arrecifes y especies todavía desconocidos para la ciencia.