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Ciencia

Cristales de tiempo, superfluidos y electrones entre “hielo y fuego”. Así son los otros estados de la materia que desafían lo que creíamos saber

El universo está hecho de más que sólidos, líquidos y gases. Nuevas fases descubiertas en laboratorios de todo el mundo amplían el catálogo de la física y podrían transformar la computación cuántica, la energía y las pantallas del futuro.
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En la escuela hemos aprendido que la materia se divide en tres estados: sólido, líquido y gas. A veces se suma el plasma, ese cuarto estado presente en rayos o en el Sol. Pero lo cierto es que esa lista se queda corta: la física moderna ya ha identificado más de quince estados adicionales, muchos de ellos tan sorprendentes que parecen salidos de ciencia ficción.

Chile y Estados Unidos se han convertido en escenarios recientes de descubrimientos que demuestran que la materia no está atada a categorías fijas. Desde cristales líquidos manipulados con luz en Santiago hasta electrones que se comportan a la vez como hielo y fuego en Nueva York, cada hallazgo abre nuevas preguntas y aplicaciones tecnológicas.

Experimentos que desafían la intuición

Más allá de sólido, líquido y gas: los 15 estados exóticos de la materia que ya se estudian en laboratorios de Chile y Estados Unidos
© Unsplash – Logan Voss.

En la Universidad de Chile, este equipo logró inducir un nuevo estado de los cristales líquidos aplicando voltaje y luz. “Las posibilidades son enormes, estamos en el comienzo de algo que podría ser completamente distinto”, afirma el investigador Marcel Clerc.

En paralelo, científicos del Brookhaven National Laboratory descubrieron la fase bautizada como “half ice, half fire”: electrones que se organizan como si estuvieran congelados y, al mismo tiempo, en completo desorden. Según el físico Weiguo Yin, comprender este comportamiento podría abrir caminos en computación cuántica y espintrónica, dos campos clave para el futuro de la tecnología.

Un catálogo que crece cada año

La física de la materia condensada ya ha registrado al menos 18 estados diferentes. Entre los más relevantes:

  • Condensado de Bose-Einstein, donde los átomos al borde del cero absoluto se comportan como un único superátomo.
  • Superfluido, líquidos que fluyen sin fricción, capaces incluso de trepar por las paredes de un recipiente.
  • Cristales de tiempo, que repiten patrones en el tiempo, no solo en el espacio.
  • Superconductores, que transportan electricidad sin resistencia.
  • Plasma de quarks y gluones, una sopa de partículas primordiales que recuerda al universo en sus primeros instantes.
  • Fases topológicas, materiales con conductividad especial en la superficie, esenciales para nuevos ordenadores cuánticos.

Cada estado requiere condiciones extremas —desde temperaturas cercanas al cero absoluto hasta presiones propias de estrellas de neutrones—, pero juntos demuestran que la materia es mucho más versátil de lo que parece a simple vista.

De rarezas de laboratorio a tecnologías del mañana

Más allá de sólido, líquido y gas: los 15 estados exóticos de la materia que ya se estudian en laboratorios de Chile y Estados Unidos
© Unsplash – Logan Voss.

Podría parecer un listado de curiosidades científicas, pero la historia muestra lo contrario. Los cristales líquidos, que hoy son comunes en televisores y pantallas, fueron una rareza experimental hace apenas unas décadas. Lo mismo podría suceder con los superconductores, capaces de imaginar redes eléctricas sin pérdidas, o con las fases “hielo y fuego”, que podrían revolucionar el almacenamiento cuántico de información.

Informes de organismos como la UNESCO recuerdan que la inversión en ciencia básica es esencial frente a crisis globales como el cambio climático o la pérdida de biodiversidad. Lo que hoy parece un hallazgo abstracto mañana podría estar integrado en dispositivos cotidianos.

La materia como un universo oculto

Un vaso de agua, un trozo de hielo o una nube de vapor apenas rascan la superficie de lo que la materia puede ser. Los cristales de tiempo, los superfluidos y los electrones entre hielo y fuego revelan que el universo guarda estados ocultos, esperando a ser entendidos.

Cada descubrimiento de éstos añade una pieza a un rompecabezas que no solo cambia nuestra comprensión del mundo, sino que también perfila la tecnología que transformará nuestra vida diaria.

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