En la escuela aprendimos que la materia podía ser sólida, líquida o gaseosa. Luego apareció el plasma, como el de las estrellas, y parecía que la lista estaba completa. Sin embargo, la física contemporánea nos muestra un catálogo inesperado: condensados, superfluidos, cristales y fases imposibles de imaginar. Desde laboratorios en Chile hasta centros de investigación en Estados Unidos, los científicos están desafiando los límites de la realidad material.
Del aula al laboratorio
Un vaso de agua que se congela o se evapora ilustra lo que siempre supimos sobre la materia. Pero en los laboratorios, las condiciones extremas de temperatura, presión o campos magnéticos revelan estados insólitos.
En Santiago, un equipo de la Universidad de Chile logró manipular cristales líquidos con voltaje y luz hasta inducir un comportamiento nunca visto. “Estamos en el comienzo de algo que podría ser completamente distinto”, explicó el físico Marcel Clerc.
Mientras tanto, en el Brookhaven National Laboratory (EE. UU.), los investigadores identificaron una fase bautizada como half ice, half fire: electrones que se comportan en parte como si estuvieran congelados y en parte como si ardieran. Para el físico Weiguo Yin, entender este fenómeno podría abrir puertas en computación cuántica y espintrónica.
Química – Estados de la materia 📚 pic.twitter.com/6STQnipL91
— Más Ciencia (@MsCiencia2) July 2, 2025
El catálogo oculto de la materia
La física de la materia condensada ya reconoce al menos 18 estados. Algunos son familiares, otros parecen ciencia ficción:
-
Condensado de Bose-Einstein: átomos enfriados hasta casi el cero absoluto que actúan como un solo “superátomo”.
-
Superfluido: líquidos que fluyen sin fricción y trepan paredes.
-
Superconductor: materiales que conducen electricidad sin resistencia.
-
Cristales líquidos: la base de nuestras pantallas, mitad sólido y mitad fluido.
-
Cristales de tiempo: estructuras que se repiten no solo en el espacio, sino también en el tiempo.
-
Plasma de quarks y gluones: una “sopa” primordial de partículas como la del universo recién nacido.
-
Materia degenerada de electrones o neutrones: la que compone enanas blancas y estrellas de neutrones.
-
Fases topológicas: materiales con conductividad especial solo en la superficie, clave para los computadores cuánticos.
Cada estado surge bajo condiciones extremas, pero todos juntos muestran que la materia no puede encerrarse en un manual escolar.

¿Por qué importa?
Aunque parezcan rarezas de laboratorio, sus aplicaciones ya nos rodean. Los superconductores prometen redes eléctricas sin pérdidas de energía. Los cristales líquidos son esenciales para televisores y móviles. Y fenómenos como los electrones entre hielo y fuego podrían cambiar el almacenamiento de datos a escala cuántica.
La UNESCO y la OMS subrayan que invertir en ciencia básica es vital frente a los grandes desafíos globales. Comprender estos estados de la materia no es un lujo teórico: puede ser la clave de tecnologías que transformen nuestra vida diaria.
Un universo aún por descubrir
Un trozo de hielo, una nube o un rayo son apenas la superficie de la materia. Detrás, hay mundos invisibles: cristales que laten en el tiempo, líquidos sin fricción y electrones que arden y se congelan a la vez. Cada nuevo hallazgo nos recuerda que lo que creemos sólido y conocido es solo el comienzo de una realidad mucho más compleja.
Fuente: Meteored.