El 24 de agosto de 2011, Steve Jobs renunció como CEO de Apple. Había convertido una compañía que estuvo cerca de desaparecer en una de las empresas tecnológicas más influyentes del planeta gracias al Mac, el iPod, el iPhone y el iPad.
Su reemplazante fue Tim Cook, un ejecutivo mucho menos asociado al espectáculo de los grandes lanzamientos y mucho más a la logística y las operaciones.
Quince años después, la pregunta sobre si Apple podía sobrevivir sin Jobs parece definitivamente respondida. La empresa no solamente sobrevivió: alcanzó una escala que ni siquiera tenía durante los últimos años de su fundador.
Ahora está a punto de enfrentarse nuevamente a un cambio histórico.
Tim Cook convirtió Apple en una máquina gigantesca
Apple cerró su año fiscal 2025 con 416.000 millones de dólares de ingresos, un récord para la compañía. Durante el segundo trimestre fiscal de 2026 volvió a crecer con fuerza, alcanzando 111.200 millones de dólares en ventas, un 17% más interanual.
También ha peleado continuamente por convertirse en la compañía más valiosa del planeta.
El 17 de julio de 2026 llegó incluso a superar temporalmente a Nvidia, alcanzando una capitalización de aproximadamente 4,88 billones de dólares. Semanas después volvió a perder terreno tras una fuerte caída de sus acciones, demostrando lo cambiante que se ha vuelto la carrera tecnológica alrededor de la IA.
Cook consiguió algo distinto de Jobs: transformar Apple en una compañía capaz de escalar sus productos durante décadas.

El iPhone sigue siendo el corazón, pero Apple ya vende mucho más
El gran símbolo de aquella transformación son los servicios.
App Store, iCloud, Apple Music, Apple TV, Apple Pay y el resto del ecosistema permiten obtener ingresos recurrentes después de vender un dispositivo. De hecho, Apple continúa registrando máximos históricos en esta división.
A eso se sumaron productos inexistentes cuando Jobs abandonó el cargo, como Apple Watch, AirPods o Vision Pro.
El iPhone, sin embargo, continúa ocupando una posición central. Y eso representa simultáneamente una enorme ventaja y una vulnerabilidad para la compañía.
El próximo CEO de Apple ya tiene nombre
Esta vez no hay especulación sobre quién sucederá a Cook.
Apple anunció oficialmente que John Ternus asumirá como CEO el 1 de septiembre de 2026. Cook dejará la dirección ejecutiva, pero permanecerá dentro de la compañía como presidente ejecutivo de su junta directiva y continuará colaborando, entre otras cosas, en relaciones institucionales.
Ternus lleva años en Apple y actualmente dirige Ingeniería de Hardware. Ha participado en el desarrollo de productos como Mac, iPad y AirPods, además de tecnologías relacionadas con materiales, durabilidad y fabricación.
Su perfil vuelve a colocar al producto en el centro de la dirección de Apple.
Apple: Tim Cook will step down as CEO at the end of August, with John Ternus set to take over as Apple's new CEO on September 1, 2026. Cook will remain with Apple as executive chairman.#apple #timcook #johnternus #technews #applenews pic.twitter.com/k0nn5AN1kK
— Tech Mansion (@TechMansion) August 7, 2026
La IA será una de las grandes pruebas de la nueva Apple
Pero el escenario que recibe Ternus es muy diferente del que heredó Cook en 2011.
La actual carrera tecnológica está dominada por la inteligencia artificial, un terreno donde Apple tuvo un comienzo mucho más lento que OpenAI, Google, Microsoft o Meta.
La compañía intenta recuperar terreno. En junio presentó una nueva generación de Apple Intelligence y Siri AI, acompañada por una arquitectura renovada de modelos fundacionales integrados profundamente en sus dispositivos.
Al mismo tiempo tendrá que seguir diversificando una gigantesca cadena industrial históricamente concentrada en Asia. India, por ejemplo, ya está ganando un papel mucho mayor y podría fabricar alrededor del 26% de los iPhone del mundo en 2026.
Cook demostró que Apple podía prosperar sin Steve Jobs. El desafío de Ternus será diferente: demostrar que una compañía construida alrededor del smartphone puede volver a transformarse cuando la próxima gran plataforma tecnológica quizá ya no sea el teléfono, sino la inteligencia que funciona dentro de él.