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Ciencia

Cuando los edificios se curan solos: el inesperado aliado que cambiará la arquitectura para siempre

Parece ciencia ficción, pero es biotecnología: bacterias y hongos podrían ser la clave para alargar la vida de nuestros edificios, reducir emisiones contaminantes y transformar para siempre el sector de la construcción. Un nuevo material que se repara solo, inspirado en la naturaleza, ya está demostrando su asombroso potencial.
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En un mundo que exige soluciones sostenibles y resistentes, la ciencia ha puesto el ojo en un aliado insospechado: los microorganismos. Investigadores de todo el planeta están desarrollando materiales de construcción que no solo resisten el paso del tiempo, sino que se reparan a sí mismos, como si tuvieran vida propia. Lo que hasta hace poco parecía una utopía, hoy comienza a tomar forma en laboratorios pioneros.


Microbios que restauran puentes y edificios

La erosión natural y las grietas invisibles a simple vista suponen una amenaza silenciosa para la infraestructura urbana. Para resolverlo, ha surgido el biohormigón: un material que incorpora bacterias capaces de actuar cuando detectan humedad. Estas esporas, como las del Bacillus pseudofirmus, permanecen inactivas hasta que el agua de lluvia las despierta, activando un proceso de producción de cal que sella las fisuras.

Esta tecnología, desarrollada por científicos en la Universidad Tecnológica de Delft (Países Bajos), ya ha demostrado su eficacia: en tan solo 14 días, grietas de cinco milímetros desaparecieron, y la durabilidad del material se incrementó en hasta 70 años. No solo eso: el hormigón recuperó el 93 % de su resistencia original y redujo su permeabilidad al agua en un 96 %, protegiéndose de la corrosión.

Cuando los edificios se curan solos: el inesperado aliado que cambiará la arquitectura para siempre
© FreePik

Más allá del ahorro en mantenimiento, esta innovación promete una construcción más ecológica, al disminuir la necesidad de producir hormigón nuevo, lo que reduciría la huella de carbono del sector.


Hongos y bacterias que también limpian el aire

En Estados Unidos, investigadores de la Universidad Estatal de Montana han ido más allá: han creado un material compuesto por micelio de hongos y bacterias que, además de autorrepararse, ayuda a depurar contaminantes del entorno. Utilizando especies como Neurospora crassa y Sporosarcina pasteurii, han conseguido una estructura adaptable, resistente y viva.

Este nuevo enfoque no solo se limita a rellenar grietas, sino que también propone formas arquitectónicas innovadoras basadas en geometrías internas similares al hueso humano, capaces de soportar cargas y resistir tensiones.

Los investigadores creen que este tipo de biomateriales podrían sustituir al cemento tradicional, responsable de cerca del 8 % de las emisiones de CO₂ globales, y convertirse en la base de un modelo de construcción más consciente y regenerativo.

Cuando los edificios se curan solos: el inesperado aliado que cambiará la arquitectura para siempre
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El futuro que se construye solo

La Universidad de Bath (Reino Unido) también avanza en esta revolución biotecnológica, cultivando bacterias especializadas para cristalizar grietas en materiales calcáreos. Estas “cicatrices invisibles” dan lugar a un tipo de construcción que se repara casi como un organismo vivo, de forma silenciosa y autónoma.

Aunque los costes actuales siguen siendo más elevados que los de los materiales convencionales, el potencial a largo plazo es indiscutible. Incluso la NASA contempla usar estos sistemas en Marte, donde el mantenimiento sería inviable.

Los expertos coinciden: estamos ante un nuevo paradigma en la arquitectura. Uno donde la biología, por fin, se pone al servicio de la ingeniería. Y quizás, en no mucho tiempo, las ciudades serán organismos que se cuidan a sí mismos.

Fuente: Meteored.

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