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Cuando sepas por qué tu perro persigue su propia cola sin parar quizá ya no te parezca tan divertido

Los perros no son unos compañeros fabulosos. También hacen cosas muy graciosas. Una de ellas es intentar alcanzar su propia cola y acabar corriendo en círculos. Parece un juego pero, si lo hacen muy a menudo, no tiene ninguna gracia. Es es el síntoma de algo más preocupante.

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Perseguir su propia cola durante horas es uno de los síntomas del Trastorno Obsesivo Compulsivo Canino (TOCC). Aquí es importante subrayar la expresión durante horas. Es normal que un cachorro descubra su propia cola y trate de alcanzarla. Tampoco es raro que un adulto lo haga de vez en cuando tratando de rascarse o simplemente jugando. El problema es cuando comienzan a hacerlo compulsivamente.

Los perros con TOCC se caracterizan precisamente por eso, por caer en rutinas en las que repiten una determinada conducta sin parar. El tipo de comportamiento varía en función de la raza del perro. Algunas de las conductas más típicas del TOCC son:

  • Perseguirse la cola
  • Ladrar
  • Rascarse
  • Lamerse
  • Morder y masticar objetos como piedras o muebles
  • Morderse sus propias patas
  • Orinar y defecar en lugares extraños

A veces las conductas del perro se orientan a un entorno específico. Algunos perros se lanzan al agua en cuanto la ven y se niegan a salir. De nuevo, la clave de todo esto es la repetición. Todos los perros ladran, se lamen y se rascan, pero cuando lo hacen de manera continua e incontrolada es cuando puede ser el síntoma de un problema mayor. Los síntomas de TOCC suelen aparecer, como pasa con los seres humanos, cuando el perro entra en su pubertad.

No se sabe a ciencia cierta qué causa el TOC. Se cree que existe una propensión genética, pero los perros que han sufrido malos tratos en algún momento de su vida, o que viven en situaciones de estrés son más propensos a sufrirlo.

La buena noticia es que el Trastorno Obsesivo Compulsivo Canino tiene tratamiento. Para mitigarlo, los veterinarios prescriben fármacos muy parecidos a los que se usan en seres humanos, como el Prozac. Cambiar el entorno en el que vive el perro por uno que le sea más agradable y tranquilo también ayuda. Lo que en ningún caso sirve de nada es castigar al animal porque sencillamente no puede evitar caer en esos comportamientos. [vía BBC Future]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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