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Ciencia

Cuando sumar suplementos no multiplica: lo que nadie te cuenta sobre el rendimiento deportivo

Cada vez más personas recurren a suplementos deportivos buscando energía, fuerza o resistencia, pero mezclar varios puede no solo ser inútil, sino contraproducente. Descubre por qué más no siempre es mejor y qué riesgos ocultos hay en esas combinaciones populares que prometen milagros.
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El mercado de suplementos deportivos no deja de crecer, impulsado por promesas de mejoras físicas y vitalidad. Sin embargo, la ciencia advierte que combinar ciertos productos puede suponer una pérdida de tiempo, dinero e incluso salud. En este artículo exploramos por qué estas mezclas no siempre funcionan y qué conviene tener en cuenta antes de lanzarse al consumo.

Un mercado en expansión… y lleno de promesas

Los suplementos deportivos generan miles de millones al año y su consumo va mucho más allá de los atletas profesionales. Desde quienes entrenan tres veces por semana hasta quienes simplemente buscan un “extra” de energía, muchos caen en la tentación de probar creatina, cafeína, aminoácidos, zumo de remolacha o polvos de proteínas.

Cuando sumar suplementos no multiplica: lo que nadie te cuenta sobre el rendimiento deportivo
© Airam Dato-on – Pexels

A menudo, estas sustancias se combinan en productos como los “pre-entrenos”, diseñados para tomarse justo antes del ejercicio. La promesa es simple: más energía, más fuerza, mejor rendimiento. Sin embargo, lo que no se dice tan a menudo es que combinar no siempre suma. En ocasiones, puede incluso restar.

¿Por qué las mezclas no siempre funcionan?

Parece lógico pensar que si un suplemento ayuda, añadir otro lo potenciará. Pero la fisiología humana es más compleja de lo que parece. Estudios recientes demuestran que ciertas combinaciones —como creatina con cafeína o bicarbonato con zumo de remolacha— no solo no mejoran el rendimiento, sino que pueden interferir entre sí.

Esto ocurre por varios motivos: algunos suplementos activan procesos contrarios en el cuerpo (vasodilatación frente a vasoconstricción, por ejemplo), otros compiten por ser absorbidos, y muchos pueden generar efectos secundarios cuando se mezclan: desde malestar gastrointestinal hasta insomnio o nerviosismo.

¿Tiene sentido usar suplementos si no eres profesional?

Cuando sumar suplementos no multiplica: lo que nadie te cuenta sobre el rendimiento deportivo
© ibrahim hafedh- Pexels

La mayoría de beneficios reales se han observado en deportistas de élite, bajo protocolos estrictos y condiciones muy específicas. Para quienes entrenan de forma recreativa y llevan una vida saludable, el impacto suele ser marginal. En estos casos, el exceso de suplementos —o su mal uso— no aporta ninguna ventaja y puede acabar siendo contraproducente.

El verdadero progreso se construye sobre pilares básicos: entrenamiento constante, descanso reparador y una alimentación completa. Los suplementos, si se utilizan, deben ser un complemento muy puntual y nunca un sustituto.

El valor de la suplementación inteligente

Antes de lanzarte a comprar cápsulas y polvos, pregúntate: “¿Lo necesito realmente?”. No se trata de tomar más, sino de hacerlo con criterio. Un uso consciente y bien orientado, idealmente supervisado por un dietista-nutricionista, puede marcar la diferencia. A veces, la mejor decisión no es añadir, sino simplificar.

Fuente: TheConversation.

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