Muchas veces se habla de todos los objetos que andan dando vueltas en torno a nuestro planeta, pero es raro que podamos ver la situación por nosotros mismos. La NASA publicó una visualización bastante buena hace unos años, pero la reciente misión Artemis II nos brinda un inesperado vistazo de primera mano a todo lo que hay para eludir en la baja órbita terrestre.
Junto con una cantidad de increíbles fotos de la luna, la misión Artemis II captó muchas imágenes de la Tierra. En esas imágenes se ven varios puntos de luz cercanos a la Tierra. A primera vista resulta fácil confundirlos con estrellas – en especial en una imagen en lugar de un video – pero tal como señalaron varios en el subreddit de Artemis, de hecho hay varios que son satélites que están en la baja órbita terrestre. Afortunadamente hay suficientes fotos tomadas en rápida sucesión, de modo que se pueden combinar para crear una animación.
Hay un ejemplo bastante impactante de esa clase de animación en lo que posteó Seán Doran en Bluesky. Allí se puede ver con claridad una cantidad de objetos diminutos que orbitan en torno a la Tierra, en los que se refleja la luz del sol.
No sabemos exactamente qué son esos objetos, pero el hecho de que sean tantos y sean visibles en apenas unos segundos de la composición hace que veas que allí afuera hay mucho material orbital fabricado por el hombre. La cantidad varía dependiendo del origen de los datos. A la fecha, el catálogo de satélites de CelesTrak enumera 15.731 satélites activos, 29.15 muertos, 2.269 cuerpos de cohetes, 12.518 fragmentos y 51 objetos desconocidos, en un total de 33.44 objetos en órbita; SATCAT informa que el total es de 36.899, y la Fuerza Espacial de EEUU calcula que son más de 50.600 objetos. La mayoría de ellos se encuentra en la baja órbita terrestre, es decir, a menos de 2.000 km de la superficie de la Tierra.
Sin embargo, siguen sumándose más y más. Esta visualización se basa en datos de la Fuerza Espacial y excluye la basura espacial, lo que sugiere que la cantidad de objetos en la baja órbita terrestre casi se triplicó desde los inicios de la década, de 6.068 en 2020 a 16.084 al día de hoy.
No importa cuál sea el cálculo, todos indican que hay muchísimos objetos y basura allí, y que cada día sigue sumándose algo más a la lista. Es un problema. Cada vez que lanzamos un cohete hay que calcular una ventana de tiempo que asegure que no hay riesgo de que su trayectoria sea en intersección con un pedazo de algo, o con un satélite. Los objetos que orbitan en torno a la Tierra viajan a unos 7,8 metros por segundo o 27.000 km por hora, con lo que incluso el trozo más pequeño de basura espacial resulta extremadamente peligroso. Podría causar daños graves a la nave que se lanza, y cualquier colisión significativa podría acabar en catástrofe.
Aerospace.org brinda una descripción francamente aterradora de lo que sería una colisión en órbita: “Una colisión a hiper velocidad como la de la velocidad orbital no se comporta como las colisiones que estamos acostumbrados a ver. Los objetos se mueven tan rápido que se pueden atravesar más velozmente de lo que puede viajar la onda de impacto… [y el resultado] se ve más como una explosión de cada objeto cuando se atraviesan, explotando al asomar del otro lado”.
En el mismo texto se presenta una tabla de la energía cinética del impacto de diversos objetos desde uno con el tamaño de una semilla de amapola (0.0003 kg de TNT, o una bola de béisbol lanzada) a otro con el tamaño de un campo de fútbol (hasta 1013 de TNT o “una bomba muy grande”, lo que suena a sobreentendido porque equivale a 200 Tsar Bombas o 10 Project Sundials).
De modo que sí, es una bellísima imagen de nuestro planeta. Pero al mismo tiempo resulta un tanto aterradora.