Saltar al contenido
Ciencia

¿Cuánta sal es demasiada? El delicado equilibrio entre exceso y carencia

La sal, ese condimento cotidiano que usamos casi sin pensar, puede convertirse en un arma de doble filo. Investigaciones recientes muestran que tanto un consumo elevado como uno demasiado bajo pueden afectar la salud. Encontrar el punto medio es clave para proteger el corazón, la presión arterial y el cerebro.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

Durante décadas, las autoridades sanitarias nos advirtieron sobre los peligros de abusar de la sal. Sin embargo, nuevas investigaciones apuntan a un matiz sorprendente: consumir muy poca también puede ser perjudicial. En este debate entre exceso y carencia, los expertos coinciden en que el sodio es esencial, pero conviene mantenerlo dentro de un rango saludable. El reto es identificar cuánta sal es “demasiada” y cuánto puede resultar insuficiente para nuestro organismo.

La sal: vital pero peligrosa

El sodio, presente en la sal, es fundamental para mantener el equilibrio de líquidos, transportar nutrientes y permitir la actividad eléctrica de los nervios. El problema surge cuando la ingesta supera lo recomendable. Según la OMS, no deberíamos consumir más de 5 gramos de sal al día. Sin embargo, la mayoría de la población mundial ingiere casi el doble, con un impacto directo en hipertensión, ictus y enfermedades cardiovasculares.

¿Cuánta sal es demasiada? El delicado equilibrio entre exceso y carencia
© FreePik

Los riesgos de pasarse

El exceso de sal obliga al cuerpo a retener líquidos, aumentando la presión arterial. A largo plazo, sobrecarga arterias y riñones, elevando el riesgo de accidentes cerebrovasculares y enfermedades coronarias. La OMS estima que casi 2 millones de muertes al año se deben al consumo excesivo de sodio. Basta con añadir 5 gramos extra de sal al día para elevar un 23% el riesgo de ictus.

¿Y si falta sal?

No todo es blanco o negro. Varios estudios apuntan a que dietas extremadamente bajas en sal también pueden resultar dañinas, elevando el riesgo de hipertensión y problemas cardíacos. El metaanálisis de más de 170.000 personas mostró que ingerir menos de 7,5 gramos diarios se asociaba con más eventos cardiovasculares, mientras que un rango moderado (entre 3 y 6 gramos de sodio, es decir, 7,5 a 12,5 gramos de sal) parecía el más seguro.

¿Cuánta sal es demasiada? El delicado equilibrio entre exceso y carencia
© FreePik

El punto medio saludable

La mayoría de expertos coincide en que la clave está en la moderación: reducir desde consumos muy altos, pero sin caer en restricciones extremas. Además, gran parte de la sal que ingerimos no proviene del salero, sino de alimentos procesados como panes, embutidos, sopas o salsas. De ahí la importancia de revisar etiquetas y exigir a la industria una reformulación que reduzca la sal oculta en la dieta.

Un consejo práctico

Mientras la ciencia sigue afinando las cifras exactas, los especialistas recomiendan mantener una dieta rica en frutas, verduras, frutos secos y lácteos, que aportan potasio, un mineral capaz de contrarrestar algunos efectos negativos de la sal. El mensaje final es claro: ni eliminarla por completo ni abusar de ella, sino encontrar el equilibrio que permita disfrutarla sin riesgos.

Fuente: BBC News.

Compartir esta historia

Artículos relacionados