
Hoy los retretes son algo tan ubicuo que apenas les prestamos atención, pero en su día la idea de sentarse en un asiento especial privado para hacer tus cosas era algo extremadamente raro y reservado a las clases más acaudaladas. Un trono, en el sentido más literal de la palabra. Un equipo de arqueólogos ha encontrado uno de estos tronos en Israel, y tiene más de 2.700 años.
El hallazgo ha tenido lugar en unas excavaciones en Armon Hanatziv, en la ciudad de Jerusalén. Los arqueólogos de la Autoridad Israelí de Antigüedades estaban excavando las ruinas de un lujoso palacio que en su día debió de estar situado en una colina desde la que se veía toda la ciudad de David, el nombre histórico con el que se conoce al asentamiento más antiguo de Jerusalén.
El retrete consiste en un gran bloque de piedra rectangular con un agujero en el centro que lo atraviesa de parte a parte. Bajo el bloque, los investigadores han encontrado un pozo séptico con varias piezas de cerámica y huesos de animales. El retrete estuvo ubicado en una pequeña habitación rectangular y a su alrededor han aparecido docenas de pequeños boles de cerámica. A falta de un análisis que lo confirme, la principal hipótesis es que esos recipientes se usaban para contener aceites aromáticos y esencias que perfumaran la estancia y contrarrestaran la peste que seguramente debía emanar del pozo.
Encontrar un retrete tan antiguo ya es un hallazgo realmente raro porque era un lujo reservado a las élites más pudientes, pero en este caso es doblemente importante por el pozo séptico bajo él. El análisis del pozo puede revelar un montón de datos posiblemente inéditos sobre las costumbres de higiene de aquella época, su alimentación y hasta las enfermedades que padecían. [Haaretz vía IFL Science]