La carrera global por los minerales críticos está convirtiendo en valiosos yacimientos que hace décadas nadie habría considerado prioritarios. El uranio, el vanadio y el cobre son tres de los materiales más buscados del momento: el primero por el resurgimiento de la energía nuclear como opción de descarbonización, el segundo por su uso en baterías de flujo y aleaciones de alta resistencia para defensa, y el tercero porque sin él no hay transición energética posible. En ese contexto, la empresa canadiense Jaguar Uranium acaba de anunciar resultados preliminares de su exploración en Huemul, una mina histórica del sur de la Argentina que lleva cincuenta años cerrada.
Un depósito con historia: la primera mina productora de uranio de Argentina

La mina Huemul, ubicada en el departamento de Malargüe en el sur de Mendoza, fue operada entre 1955 y 1975 por la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina. Durante ese período se procesaron alrededor de 130.000 toneladas de mineral. Los registros históricos, no verificados aún bajo estándares actuales, reportan leyes promedio de 0,21% de uranio, 2% de cobre y 0,11% de vanadio. La combinación de los tres elementos en un mismo yacimiento es poco común y estratégicamente relevante.
El proyecto Huemul abarca hoy más de 27.000 hectáreas en el entorno de esa antigua mina y está siendo explorado por Jaguar Uranium, una compañía canadiense que lo considera uno de sus principales activos en América del Sur. La campaña actual es la primera exploración sistemática del sitio con metodología moderna.
Los resultados preliminares: mineralización visible en superficie

La compañía completó una campaña inicial de muestreo de rocas que incluyó 200 muestras en áreas prioritarias, desarrollada durante dos semanas. Los trabajos de campo permitieron observar mineralización visible en afloramientos cercanos a la antigua mina. También, por primera vez, se realizaron muestreos en antiguas escombreras mineras, los residuos de roca dejados por la operación histórica, donde se identificaron evidencias de mineralización asociada a uranio, cobre y vanadio.
Tal como reporta Minería & Desarrollo en su cobertura del anuncio, otro hallazgo destacado se produjo en el sector Uryco, en el sur de la propiedad: los geólogos detectaron indicios de una tendencia mineralizada de cobre que podría extenderse a lo largo de aproximadamente cuatro kilómetros. La empresa fue explícita en la cautela: todas las observaciones tienen carácter preliminar y no es posible determinar leyes, continuidad o potencial económico hasta tener los resultados analíticos de laboratorio, que aún están pendientes.
Por qué importa globalmente: el resurgimiento del uranio y la demanda de vanadio
El contexto de mercado es lo que convierte un hallazgo preliminar en Argentina en una noticia con relevancia global. El uranio vive su mejor momento desde los años 70: la crisis energética en Europa, la reactivación de reactores nucleares en varios países y los planes de construcción de nueva capacidad nuclear en Asia y Oriente Medio impulsaron el precio del metal a máximos de dos décadas. La demanda de vanadio, usado en baterías de flujo de larga duración para almacenamiento estacionario y en aleaciones de alta resistencia para defensa aeroespacial, también creció significativamente en los últimos años.
El cobre, por su parte, es el mineral que más presión de demanda acumula: la electrificación masiva de la economía — vehículos eléctricos, redes eléctricas renovadas, instalaciones de energía solar y eólica — requiere cantidades de cobre que el mercado actual no puede satisfacer. Nuevos yacimientos de cualquier tamaño, en cualquier parte del mundo, son seguidos de cerca por los mercados de materias primas. Un depósito que combina los tres elementos y tiene antecedentes históricos de producción real es un dato que no pasa desapercibido.