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Ciencia

Dicen que ya estamos fuera de peligro, pero en Estados Unidos, el Covid-19 sigue matando a un preocupante número de estadounidenses, según revela un estudio

Entre 2022 y 2024, el COVID-19 ha matado a unos 100.000 estadounidenses cada año, según lo demuestran las investigaciones de científicos de los CDC
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Sobre los EE.UU. todavía se cierne el espectro del COVID-19. Un estudio que se dio a conocer ahora halló que la enfermedad viral sigue enfermando y matando a muchos estadounidenses cada año.

Los científicos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, junto a otros, analizaron los datos de monitoreo del COVID-19 desde 2022. Calcularon que por COVID-19 cada año ha habido millones de consultas médicas, casi un millón de hospitalizaciones y aproximadamente 100.000 muertes hasta ahora. Es peor para los estadounidenses mayores de 65 años, lo que destaca la necesidad de continuar con intervenciones como las vacunas de refuerzo, según indican los investigadores y otros expertos.

“Aunque la Emergencia de Salud Pública por COVID-19 finalizó en mayo de 2023, este estudio sugiere que el COVID-19 sigue causando muertes y hospitalizaciones entre los adultos mayores”, le dijo a Gizmodo David C. Grabowski, profesor de políticas de atención de la salud en la Facultad de Medicina de Harvard, quien no participó del estudio.

Se debilitó, pero no se ha ido

La pandemia de COVID-19 causó mucha destrucción cuando surgió a finales de diciembre de 2019. En los primeros tres años causó la muerte de más de 20 millones de personas en todo el mundo, incluyendo a más de un millón de muertes confirmadas en EE.UU., la cifra de muertes más alta de cualquier pandemia en la nación. Muchas personas también sufrieron infecciones graves que causaron su hospitalización, y otros tienen síntomas que persisten por enfermedad crónica vinculada a la infección.

Sin embargo, el aspecto más peligroso del COVID-19 fue su novedad. La llegada récord de las vacunas a comienzos de 2021 ayudó a reducir en mucho los riesgos, como lo hizo la inmunidad que se consiguió a partir de los que se contagiaron y sobrevivieron. Como resultado, en los últimos años las muertes por COVID-19 y otras serias complicaciones se han vuelto menos comunes.

Con todo, el COVID-19 no desapareció. Ahora es una enfermedad endémica que se suma a la larga lista de infecciones respiratorias virales que pueden enfermarnos o incluso matarnos. Por eso es importante conocer las cifras del COVID-19.

En este nuevo estudio los autores de los CDC analizaron los datos de COVID-NET, un programa de monitoreo que registra las hospitalizaciones por COVID. Se centraron en dos periodos de más o menos un año cada uno: octubre de 2022 a septiembre de 2023, y octubre de 2023 a septiembre de 2024.

Con estos datos los investigadores calcularon que el COVID-19 enfermó a 43 millones de estadounidenses entre 2022 y 2023, y que 10 millones consultaron al doctor, con 1,1 millones de hospitalizaciones y 101.300 muertes. Entre 2023 y 2024, calcularon que el COVID-19 enfermó a 33 millones de estadounidenses, con 7,7 millones de consultas médicas, 879.100 hospitalizaciones y 100.800 muertes.

Son cifras muy por debajo del pico de la pandemia en EE.UU. En 2021, por ejemplo, el COVID-19 causó la muerte de 400.000 estadounidenses. Pero la cifra de muertes anuales por COVID-19 entre finales de 2022 y 2024 sigue eclipsando a la de cualquier otra enfermedad contagiosa (tal vez, la excepción posible sería la temporada de gripe especialmente mala del invierno pasado).

“Aunque se reducen las cifras de enfermos, consultas y hospitalizaciones de 2022-2023 a 2023-2024, el COVID-19 sigue teniendo un gran impacto anual en EE.UU.” escribieron los autores del trabajo que se publicó el lunes en JAMA Internal Medicine.

¿Qué hacer?

A pesar de que cualquiera puede enfermar, y gravemente, por COVID-19, hay grupos poblacionales con mayor riesgo, en particular los adultos mayores. ES un riesgo añadido que no cambió.

Entre 2023 y 2024, por ejemplo, los estadounidenses mayores de 65 representaron casi la mitad de todas las infecciones con COVID-19, casi dos tercios de todas las hospitalizaciones y más del 80% del total de muertes, según hallaron los investigadores.

Por otra parte, hay evidencia de que el COVID-19 sigue reduciendo su severidad. Según datos provisorios de los CDC, en 2025 se informaron 20.000 muertes por COVID-19.

Aunque se trata de daños que se reducen con el tiempo, sigue siendo un  riesgo real y muchas veces, prevenible. Los estudios hallaron que las vacunas de refuerzo pueden reducir el riesgo de enfermar gravemente por COVID-19, en especial cuando se trata de adultos mayores. También hay tratamientos antivirales que pueden ayudar a evitar la gravedad si se usan a poco de que la persona enferme.

Grabowski señala que muchos de los estadounidenses más vulnerables, como los que residen en hogares para ancianos, no cumplen con el calendario de dosis de refuerzo. Su propia investigación encontró que los residentes de estos hogares tampoco son tratados con antivirales cuando enferman. Por eso hay que insistir en el uso de estas intervenciones y crear mejores condiciones de vida para los residentes de los hogares para ancianos.

“Los adultos mayores harán bien al evitar las residencias con demasiadas personas, u otros lugares con multitudes, donde el COVID-19 puede propagarse con rapidez. Deben buscar lugares con habitaciones privadas, con mejor ventilación y prácticas de control de contagio”, dijo Grabowski, que escribió un editorial que acompaña al estudio.

El COVID-19 ya no es el desastre natural cataclísmico que conocimos, afortunadamente. Pero llegó para quedarse y sigue causando mucho daño.

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