Image: SYSW

Comienzos del siglo XX en la consulta de un médico alemán. Una mujer se acerca y le dice que no puede controlar su mano izquierda, la cual tiene “vida propia”, según la paciente. Aquel primer caso iba a ser el primero de una de las condiciones médicas más extrañas de la historia. ¿Quién le da el control al brazo?

Ese primer encuentro tuvo lugar con el neurólogo y psiquiatra alemán Dr. Kurt Goldstein, quién quedó desconcertado con el relato de la mujer. La paciente le contó que el miembro se movía de forma involuntaria mientras sus dedos buscaban juguetear con los objetos que encontraban a su paso. Decía que si no vigilaba su brazo, no podía estar segura de lo que estaba tramando.

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Es más, la atormentada mano izquierda de la señora de vez en cuando jugueteaba con algo mucho más serio: envolvía sus dedos con fuerza alrededor de su garganta, obligándola a defenderse con su mano derecha. Por supuesto, Goldstein no sabía cómo tratar la inquietante anormalidad de la mujer, pero al menos sí registro para la historia el extraño y misterioso caso.

Sin embargo, no fue hasta 1972 que se reconoció oficialmente como una enfermedad legítima, la que hoy conocemos como síndrome de la mano alienígena (AHS).

La mano extraña

Screenshot: Dr. Strangelove

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Hoy se sabe que este trastorno neurológico es el resultado de diferentes tipos específicos de daño cerebral. La mayoría de los casos registrados son un efecto secundario de una operación denominada callosotomía; una cirugía que ayuda a aliviar casos extremos de epilepsia al cortar el conjunto de fibras nerviosas que transportan información entre los dos hemisferios del cerebro.

En ocasiones, una mano también puede alienarse debido a un traumatismo craneoencefálico, un derrame cerebral, un aneurisma, un tumor o ciertas afecciones degenerativas del cerebro, como la enfermedad de Alzheimer.

Los síntomas específicos y la gravedad del síndrome dependen de qué sectores del cerebro se hayan visto comprometidos. Los pacientes sienten con fuerza que la extremidad rebelde no les pertenece. A menudo se desvinculan de ella personificándola, a veces asignándole un nombre, y llegan a atribuir sus movimientos inexplicables a fantasmas o dioses. En la mayoría de los casos el brazo “alienígena” está activo siempre que su dueño está consciente.

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Image: Bustle

Los investigadores explican que la forma más leve del síndrome se produce por el daño al lóbulo parietal y/o occipital del cerebro, lo que hace que una mano evite inconscientemente el contacto con los objetos al “levitar” con los dedos extendidos.

Cuando se produce daño en el enlace de información entre los dos hemisferios del cerebro, la mano no dominante puede desarrollar lo que parece ser un sentido de propósito independiente, buscando a tientas su entorno y manipulando los objetos que encuentra. Se llega al punto en que a veces el paciente no está al tanto de lo que está haciendo la mano hasta que se le informa o hasta que se da cuenta.

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Casos

Image: Semantic Scholar

Las manos “extrañas” se han visto implicadas en una variedad de acciones, como desabrochar la propia camisa de la víctima, ajustar un termostato o inundar involuntariamente comida en la boca. En algunos casos la mano se agarró a un objeto con fuerza, y el paciente tuvo que retirar los dedos para soltarlo.

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Tal comportamiento lleva a muchos pacientes a hablar con el brazo ingobernable en un intento por razonar, y algunos se sienten tan frustrados que intentan modificar su comportamiento mediante el castigo. Otros simplemente usan su mano obediente para frenar la extraña.

Sí, un auténtico suplicio.

Los relatos y casos parecen sacados de una película de terror. Por ejemplo, el testimonio de un sexagenario al Journal of Neurology explicando el incidente que tuvo en un autobús:

Mientras viajaba en un bus noté que una mano se me acercaba por la derecha, tratando de atraparme. Después de agarrarme la pernera del pantalón, la mano no la soltó. Primero pensé que alguien me estaba atacando, pero entonces me di cuenta de que era mi propia mano derecha, aunque no sentía que me perteneciera.

A partir de entonces, los dedos desarrollaron movimientos progresivos y pronto se produjeron sacudidas repetitivas que involucraron todo el brazo. No pude controlar mi mano derecha y tuve para agarrarla y sujetarla con mi mano izquierda. Mi brazo derecho se sentía pesado e incómodo. Estaba muy angustiado, ansioso, asustado y con palpitaciones.

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Image: HealthBeat

En la década de los 90 se dio otro caso registrado en Journal of Neurology con una paciente que desarrolló AHS después de un hematoma cerebral. Según su testimonio:

De repente tuve una extraña sensación en el costado izquierdo, luego no pude reconocer el brazo izquierdo como el mío, sentí que pertenecía a otra persona y quería lastimarme porque se movía hacia mí, lo vi bastante grande y distorsionado, como un monstruo; estaba aterrorizada.

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Un subtipo del síndrome permite que la mano “extraña” se entrometa constantemente en los asuntos de la mano “buena”. Por ejemplo, un paciente en particular tenía dificultades para hacer funcionar un mando de la televisión porque la mano extraña se lo arrebataba a la buena en cuanto podía.

En otro caso, una mujer tuvo dificultades para vestirse porque la mano le desabrochaba los botones de la blusa inmediatamente después de abrocharla. Incluso otra persona que sufría de AHS no podía fumar porque su mano extraña le quitaba el cigarrillo de los labios y lo tiraba antes de que pudiera encenderlo, lo que llevó a la mujer a suponer que la mano no quería que fumara en ese momento.

Es posible que al leer estos casos no se entienda del todo la gravedad, de hecho, muy pocos conocidos fueron realmente peligrosos o amenazantes, aunque hay algunos registrados en los que la extremidad parecía querer dañar el cuerpo anfitrión. Se sabe que las manos extrañas agarran y rasgan la ropa del dueño, han intentado estrangular al paciente, golpearlo en la cara o tomar el volante y girar un vehículo de manera imprevisible.

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¿Por qué?

Screenshot: YouTube

La gran pregunta sigue siendo una incógnita para la medicina. La naturaleza del mal funcionamiento cerebral que conduce al síndrome no se conoce aún por la ciencia.

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El movimiento del brazo y la mano normalmente se controlan mediante una combinación de señales que llegan de varias regiones del cerebro: el lóbulo parietal proporciona la posición del cuerpo en el espacio, el lóbulo temporal proporciona datos sobre las estrategias del movimiento pasado, y así sucesivamente. Toda esta información es procesada por el lóbulo frontal en un plan de acción específico y las instrucciones se transmiten a la banda motora del cerebro para su ejecución.

Aunque no deja de ser una hipótesis, la evidencia sugiere que el hemisferio dominante del cerebro (la mitad que controla la mano dominante de un individuo) mantiene algún control indirecto sobre la mano subordinada para llevar a cabo el movimiento, por lo que cuando existe daño, el enlace de datos de los hemisferios se pierde y la mano subordinada se ve privada de orientación.

Sea como fuere, desde su descubrimiento a comienzos del siglo XX, solo se han confirmado 51 casos de síndrome de la mano alienígena. Actualmente no existe un tratamiento conocido para restablecer el control sobre ese miembro que un día cualquiera comienza a actuar por su propia cuenta. [Wikipedia, NCBI, BBC, Neurological Sciences]