‼️‼️‼️‼️‼️‼️‼️ pic.twitter.com/6N4s3Hdyei — tommy. (@toozurnt) May 30, 2024
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Vía Gorjeo
Una semana antes de que Elon Musk presentara el satélite AI1 de SpaceX, Pekín aprobó en silencio su Space Computing Industry Innovation Center: una alianza coordinada por el Estado entre fabricantes de cohetes, empresas de chips e instituciones académicas para llevar el procesamiento de IA a órbita. Y China ya tiene satélites haciendo exactamente eso desde mayo de 2025
Noruega acaba de dar un paso decisivo para construir el Stad Ship Tunnel, una obra de ingeniería única: un túnel excavado en roca para que barcos, ferrys y embarcaciones de gran tamaño atraviesen una montaña en lugar de rodear una de las costas más peligrosas del país.
Mientras buena parte de los estadounidenses sigue atrapada entre precios altos, hipotecas caras y miedo a la incertidumbre económica, el mercado de viviendas de lujo vuelve a acelerarse. La razón no está solo en el ladrillo: el boom de la inteligencia artificial está creando una nueva ola de riqueza que ya se siente en el mercado inmobiliario.
Entre 2021 y 2025, el gobierno chino eliminó o suspendió más del 30% de todos los programas universitarios del país: desaparecieron humanidades, lenguas extranjeras y administración. En su lugar aparecieron 10.200 nuevas carreras centradas en inteligencia artificial, semiconductores y robótica. Es la mayor reestructuración educativa que haya ejecutado un país en décadas
La guerra tecnológica entre China y Estados Unidos ya no se juega solo en chips, sanciones o software. También se juega en materiales casi invisibles para el público, pero esenciales para la próxima generación de centros de datos. Uno de ellos es el fosfuro de indio, clave para conectar chips con luz.
Nos huele un poco a pescado podrido.