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Tecnología

China asegura que tortugas espía y peces infiltrados están robando secretos militares bajo el mar

Nos huele un poco a pescado podrido.
Por Tom Hawking Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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¡Paren las rotativas! Apenas un mes después de la visita del presidente Dinal Trump a Beijing, se empieza a cocinar un escándalo de espionaje en las prístinas aguas de la extensa costa oceánica de China. El Ministerio de Seguridad del Estado de China se refirió a la situación en un posteo de la plataforma WeChat, aunque las palabras precisas dependen del traductor automático que utilices, como en este caso

Es un posteo extenso, que empieza presentando la situación. Las aguas territoriales de China, son un “vasto territorio azul [que] es un valioso regalo de la naturaleza para la nación china”. No hablamos de lindas playas y abundancia de peces. No, es que el mar representa un “espacio estratégico y abundantes recursos para que China promueva un desarrollo de alta calidad y avance en la modernización al estilo chino”.

Sin embargo, a pesar del desarrollo de calidad y la modernización al estilo chino, no todo está bien en el vasto territorio azul. Porque bajo las olas “una batalla secreta invisible se desarrollaba en silencio……”.

Es que “las agencias extranjeras de espionaje utilizan varios tipos nuevos de equipos de espionaje para recopilar y robar continuamente datos marítimos sensibles de China”. ¿De qué clase de equipamiento de espionaje se trata?

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© CRPDOBLECHANCE – shutterstock

¿Animales espía o tecnología camuflada? La historia detrás de una acusación difícil de creer

Bueno, hay varios culpables pero los que nos llamaron la atención son los animales espía, como las tortugas y los grandes peces. Aparentemente las tramposas criaturas marinas están “conectadas a sensores” y “nadan en áreas específicas, recopilando datos sensibles  y transmitiéndolos al extranjero vía satélite”. Uno se preguntaría cuántos datos podría recoger una tortuga, pero según el Ministerio no es broma. Se trata de “datos sensibles como la dinámica de las corrientes oceánicas, las características de la temperatura del agua, la distribución de la temperatura y la topografía del lecho marino [que] son robados por agencias de inteligencia extranjeras, lo que pondría en serio peligro la seguridad territorial, militar y económica de China”.

Dejaremos que los expertos evalúen la gravedad del peligro de las tortugas y peces para la seguridad nacional, militar y económica de China y a los lectores les damos la posibilidad de considerar si el estado actual del aparato de seguridad nacional de EE.UU. ha dejado a alguien de la CIA con equipamiento suficiente como para llenar una bañera, y ni hablar de operaciones secretas de entrenar a tortugas y peces para que espíen la topografía del lecho marino de China.

No serían los primeros animales espías…

Hay que ser justos y decir que la CIA ya ha hecho cosas en el área, contribuyendo al poblado panteón del espionaje animal. Su corresponsal se refirió recientemente a una de las contribuciones más locas, el Project Acoustic Kitty, en que se usó un gato para espiar a sospechosos espías rusos, y todo salió como lo podrías esperar de quien interactúe con cualquier gato.

Ha habido otras potencias mundiales que intentaron usar animales con fines poco santos. ¿Quién olvidaría a la beluga que salió a la superficie frente a las costas de Noruega en 2019 con un arnés al que se le podía montar una cámara? Todos sospecharon que aunque parecía inocente y juguetón, el amigable cetáceo era en realidad ¡un espía ruso! ¿Quién pensaría en algo como eso?

Bueno, tal vez por el hecho de que en el arnés se veía un logotipo que decía “Equipamiento de San Petersburgo”, y también porque la TV estatal rusa había transmitido un documental años antes sobre el entrenamiento de las belugas como espías. Rusia negó las acusaciones. Y de hecho, un analista ruso acusó a los “idiotas noruegos” de “robarse a zoólogos de Petersburgo” que llevaban a cabo estudios de ballenas, todo perfectamente inocente.

Todo podría suceder, y tal vez el departamento de entrenamiento de tortugas de la CIA sea el último bastión competente en un aparato de inteligencia que se derrumba. O tal vez, los rusos ahora han pasado a estudiar a las tortugas. Nadie podría saberlo con certeza. Porque el mundo está cada vez más loco.

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