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Ciencia

¿Dónde están los extraterrestres? Tal vez no logren hacer contacto con nosotros

Un astrofísico propone una interesante explicación sobre por qué los humanos nunca hemos podido detectar ninguna civilización alienígena.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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En 1950 el afamado astrofísico Enrico Fermi propuso una pregunta profunda durante un almuerzo informal con colegas: ¿dónde están todos? En otras palabras, si hay una probabilidad extremadamente alta de que existan en algún lugar civilizaciones extraterrestres avanzadas ¿por qué no hemos hallado evidencia de que están allí?

Al menos, eso es lo que se cuenta. Sin embargo, y más allá de las circunstancias de esa ocasión, la pregunta que hoy se conoce como paradoja de Fermi ha captado la atención de los investigadores. En un nuevo trabajo que todavía no fue revisado por expertos, el astrofísico Robin Corbet propone que la “mundanidad radical” sería una explicación posible.

Cordet es investigador científico de la Universidad de Maryland, condado de Baltimore, con base en el Centero de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. Sugiere que la galaxia alberga a una cantidad modesta de civilizaciones extraterrestres que no son mucho más avanzadas que la nuestra. Como su tecnología tiene limitaciones similares, las civilizaciones no logran ponerse en contacto.

“La idea es que sí son más avanzados, pero no mucho más. Es como tener un iPhone 42 en lugar del iPhone 17”, le dijo Corbet a The Guardian. “Es algo que se percibe como más posible y más natural, porque no propone nada demasiado extremo”.

Explicación alternativa al “gran silencio”

Los cálculos que utilizan la Ecuación de Drake – fórmula que calcula la cantidad de civilizaciones de la Vía Láctea capaces de transmitir señales de radio – sugieren que deberían existir algunas. Nuestra civilización ha estado emitiendo señales de radio durante décadas, por lo que sabemos que la Ecuación de Drake tiene al menos una respuesta. Los astrofísicos fueron más allá y propusieron que se requeriría poco tiempo, en escalas astronómicas, para que las civilizaciones avanzadas se propaguen por toda la galaxia.

Si los alienígenas lograran completar esa hazaña la humanidad tendría que poder detectar su presencia a través de diferentes tecno firmas que podría incluir rayos artificiales electromagnéticos, señales de astroingeniería como calor que emanara de las esferas de Dyson (megaestructuras hipotéticas que recogen energía en torno a las estrellas) o artefactos extraterrestres en la Tierra. Pero hasta ahora no encontramos nada de todo eso.

Los astrofísicos han presentado muchas hipótesis diferentes para explicar la falta de evidencia que se ha llamado “el gran silencio”. Quizá los extraterrestres inteligentes son demasiado avanzados como para que los humanos los detectemos. O tal vez deciden mantenerse alejados de la Tierra. ¿Estaremos solos en la galaxia, después de todo? O quizá, lo más pesimista, todas las civilizaciones lo suficientemente avanzadas acaban destruyéndose a sí mismas.

Corbet cree que todas esas posibilidades son extremas, por lo cual emite una pregunta diferente: ¿Y si las civilizaciones tienen un límite tecnológico natural que les impide ser tan avanzadas como para crear tecno firmas detectables, o detectarnos a nosotros?

Una galaxia más aburrida de lo que pensamos

Según la hipótesis de Corbet, la humanidad podría estar cerca de su límite máximo de progreso tecnológico. Las civilizaciones alienígenas podrían llegar a un techo similar, sin avanzar lo suficiente como para poder detectar o hacer contacto con otras civilizaciones.

La idea, que se conoce como principio de mundanidad radical, sugiere que las sociedades extraterrestres no construyen masivas estructuras espaciales, ni viajan a velocidad de la luz. Más bien, probablemente sean como nosotros y tengan las mismas limitaciones para poder detectar a otros en la galaxia. Sigue siendo así durante mucho tiempo, y eventualmente van perdiendo interés en explorar el cosmos.

Incluso si la hipótesis está en lo correcto, eso no significa que jamás hallaremos evidencia de una civilización extraterrestre. En su trabajo Corbet explica que un mundo tecnológicamente mundano podría detectarse a través de la radiación que se filtre, y que ese descubrimiento “podría no estar tan lejos” si los radiotelescopios siguen avanzando y mejorando.

De todos modos, no hay por qué entusiasmarse demasiado, porque Corbet llega a una conclusión: “Aunque esto tendría implicancias profundas en muchos aspectos, podría no representar una ganancia enorme en nuestro nivel de tecnología, y tal vez quedaríamos algo decepcionados”.

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