El frío que llegó del fuego
Hace casi seiscientos años, el planeta se sumió en un inesperado enfriamiento. Los anillos de los árboles lo conservaron en su memoria, los glaciares avanzaron y las crónicas medievales describieron inviernos interminables, cosechas arruinadas y ríos congelados.
Detrás de aquel episodio, conocido como el enfriamiento del siglo XV, se escondía un misterio que la ciencia acaba de resolver: dos erupciones volcánicas simultáneas enfriaron la Tierra durante décadas.
El estudio, publicado en Communications Earth & Environment, fue desarrollado por investigadores de Corea y Rusia, quienes analizaron fragmentos de ceniza microscópica atrapada en el hielo antártico. Su composición reveló una historia de fuego doble: una mitad provenía del volcán Kuwae, en el Pacífico Sur, y la otra de un volcán del hemisferio sur aún no identificado.
Un hallazgo que reescribe el pasado
Durante décadas, los científicos discutieron cuál había sido el origen de aquel colapso climático. Algunos señalaban a Kuwae; otros, al Reclus en la Patagonia chilena. Sin embargo, los registros químicos del hielo no coincidían con ninguna erupción conocida.
El nuevo análisis cambió el panorama: los depósitos volcánicos de 1458/59 mostraron una composición bimodal, evidencia de dos columnas de ceniza ascendiendo casi al mismo tiempo.
Las partículas gruesas del volcán sureño llegaron primero al hielo antártico, seguidas por las más finas del Kuwae, lo que sugiere erupciones separadas por apenas unos meses.

Ambos eventos lanzaron millones de toneladas de dióxido de azufre (SO₂) a la atmósfera. Al reaccionar con el vapor de agua, ese gas formó diminutas gotas de ácido sulfúrico que bloquearon parcialmente la radiación solar, enfriando el planeta y alterando el régimen climático durante más de una década.
“La coincidencia de dos erupciones de tal magnitud en distintos hemisferios fue un golpe climático doble para la Tierra”, concluyen los autores.
Antártida: donde el hielo guarda la historia del fuego
El descubrimiento fue posible gracias al estudio de los núcleos de hielo del Polo Sur, verdaderos archivos naturales del clima terrestre. Cada capa acumula polvo, ceniza y gases atrapados durante miles de años, permitiendo reconstruir episodios como este con precisión casi forense.
Pero la Antártida no solo conserva las huellas del pasado: también alberga uno de los mayores sistemas volcánicos del planeta. Bajo su superficie helada se esconde el Sistema del Rift Antártico Occidental, una vasta zona donde el calor del manto aún palpita.
Entre los pocos volcanes visibles, el Monte Erebus, en la isla Ross, sigue activo con su característico lago de lava permanente, visible incluso desde satélites. Sin embargo, la mayoría yace oculta bajo kilómetros de hielo.
Estudios recientes han identificado más de 140 volcanes subglaciales, de los cuales 91 nunca habían sido descritos. Algunos superan los 3.600 metros de altura y podrían influir en el derretimiento del hielo desde las profundidades, alterando el equilibrio del continente.

Volcanes bajo el hielo: una amenaza silenciosa
Una investigación de 2025 de la Unión Geofísica Americana, dirigida por Allie Coonin, demostró que la pérdida de masa helada puede aumentar la actividad volcánica antártica. Al reducirse la presión sobre las cámaras magmáticas, el magma se expande y los gases se liberan con mayor facilidad, elevando el riesgo de erupciones subglaciales.
Este proceso genera un ciclo de retroalimentación peligroso: el calor del magma derrite el hielo desde abajo, lo que a su vez disminuye la presión sobre el volcán, fomentando nuevas erupciones. En escenarios de deshielo acelerado, los científicos advierten que esta dinámica podría desestabilizar parte de la capa de hielo occidental.
Del pasado al futuro: la lección del 1400
El doble estallido volcánico de 1458/59 muestra cómo un evento geológico puede transformar el clima global. Comprender estos mecanismos es clave para anticipar el impacto que futuras erupciones —especialmente en regiones polares— podrían tener sobre un planeta que ya enfrenta el calentamiento global.
El hallazgo recuerda que la Tierra es un sistema interconectado, donde el fuego interior puede dictar el pulso del frío exterior. Mientras los investigadores intentan identificar el misterioso volcán del sur, la Antártida sigue revelando su papel protagónico en la historia climática del planeta: un territorio donde hielo y magma coexisten, moldeando la vida en silencio.
Fuente: Infobae.