Durante buena parte de su vida, Freddy Hajas desarrolló videojuegos sin cobrar por ellos. Lo hacía después del trabajo, dentro de la escena del modding, modificando títulos como Quake, Medal of Honor, Battlefield y, sobre todo, Call of Duty. Con Frontlines terminó convirtiendo Call of Duty 4: Modern Warfare en algo bastante más grande que un paquete de mapas: el mod incorporó decenas de modos, bots, campañas cooperativas y sistemas propios que siguieron evolucionando durante más de una década.
Después trasladó buena parte de esa experiencia a Brasil. El resultado fue Call of Duty Rio, una conversión total ambientada en Río de Janeiro que enfrenta a fuerzas como BOPE, CORE y Policía Federal contra organizaciones criminales y milicias. El proyecto comenzó a tomar forma en 2014, abrió su alpha en 2019 y continúa funcionando años después con decenas de mapas.
Pero Hajas terminó llegando a una conclusión incómoda: para construir el juego que realmente quería, tenía que dejar de modificar el de otro.
Después de décadas como modder, decidió empezar desde cero

Ese juego se llama Comando Rio. No es un nuevo mod ni una remasterización de Call of Duty Rio. Está siendo desarrollado desde cero en Unreal Engine 5 como un FPS independiente, con campaña, cooperativo y multijugador, y todavía no tiene fecha de lanzamiento. Su página de Steam lo describe como una continuación de aquella idea, pero sin las restricciones técnicas y creativas impuestas por el motor de Call of Duty 4.
La decisión también implicó un cambio bastante más arriesgado fuera de la pantalla. Hajas cuenta que abandonó una carrera de casi 30 años en tecnología, incluidos 15 años en la misma empresa, para intentar dedicarse finalmente al desarrollo de videojuegos. Desde entonces ha financiado Comando Rio principalmente con sus propios ahorros y trabajos paralelos, sin un inversor tradicional detrás del proyecto.
Su web lo presenta además como el responsable de prácticamente todo lo relacionado con diseño, programación, gameplay, IA, mapas, sonido, guion, doblaje y promoción. Modelado, efectos y animaciones complejas son algunas de las áreas donde recibe ayuda externa. Es, en otras palabras, un proyecto con dimensiones de estudio pequeño construido alrededor de una persona.
El creador de Counter-Strike terminó aportando una pieza inesperada

Hajas tampoco está completamente solo. Entre los nombres vinculados al proyecto aparece Minh “Gooseman” Le, cocreador de Counter-Strike y antiguo conocido suyo de la comunidad de Quake. Según ambos materiales promocionales del proyecto y sus publicaciones en ModDB, Le cedió al desarrollo sus 45 paquetes de assets 3D para utilizarlos en Comando Rio.
También participan empresas dedicadas a efectos visuales y modelado, mientras algunos artistas que prestaron sus voces a Call of Duty Rio tienen previsto regresar. El proyecto superaba las 7.000 listas de deseos en Steam a comienzos de 2026, según una actualización publicada por su desarrollador.
Hay, sin embargo, afirmaciones históricas que conviene tratar con cierta prudencia. Hajas atribuye a sus antiguos mods ideas como Help Mode, modos de juego que después aparecieron en grandes FPS e incluso antecedentes de mecánicas hoy habituales. Frontlines efectivamente documentaba ya sistemas de reanimación, médicos y decenas de modos propios, pero establecer que esas ideas fueron adoptadas directamente por la industria requeriría evidencias adicionales a las del propio creador.
Comando Rio quiere hacer algo que Call of Duty Rio nunca pudo

Más allá de esos reclamos, el legado del mod es verificable. Call of Duty Rio llegó al Top 100 de ModDB en los Mod of the Year de 2021 y 2022, algo especialmente llamativo para un proyecto en portugués y con servidores concentrados en Brasil.
Comando Rio intenta ahora trasladar esa comunidad a un juego comercial global.
La ambientación sigue siendo Río, pero la intención es representar las favelas con mucha más densidad y verticalidad que la que permitían los mapas modificados de un juego de 2007. Habrá vehículos blindados, operaciones policiales, combate urbano y una estructura diseñada alrededor de enfrentamientos rápidos y difíciles.
Todavía queda una distancia considerable entre esa ambición y un juego terminado. No hay fecha de lanzamiento y gran parte del proyecto continúa en desarrollo. Pero quizá esa sea precisamente la parte más curiosa de Comando Rio.
Después de pasar cuatro décadas construyendo juegos dentro de los juegos de otros, Hajas está intentando averiguar qué ocurre cuando, por primera vez, ya no tiene que pedirle permiso al motor para hacer lo que quiere.