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EE.UU. e Irán tienen dos semanas para negociar la paz y ya hay cinco problemas enormes que amenazan con romper el acuerdo antes de que empiece

Trump anunció un alto el fuego de dos semanas con Irán, mediado por Pakistán, minutos antes de su propia fecha límite. Pero las propuestas de ambas partes son radicalmente distintas, Líbano no forma parte del acuerdo según Israel, y quedan sin resolver el programa nuclear iraní, los misiles, el estrecho de Ormuz y la propia imprevisibilidad del presidente estadounidense
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Minutos antes de la fecha límite que él mismo se había impuesto, y después de amenazar con aniquilar la «civilización» de Irán, Donald Trump anunció un alto el fuego de dos semanas con Teherán. Pakistán recibirá en Islamabad a los negociadores de ambas partes, posiblemente a partir del viernes. Lo que sigue es una carrera contra el reloj para convertir una pausa en la guerra en algo más duradero.

El problema es que las bases de esa negociación están lejos de ser claras. Según Trump, EE.UU. recibió una propuesta de 10 puntos de Irán que describió como «una base viable para negociar». El canciller iraní Abbas Araghchi, a su vez, mencionó una propuesta estadounidense de 15 puntos. Ninguna fue presentada formalmente, las versiones filtradas de ambas parecen radicalmente distintas entre sí, y la Casa Blanca desmintió que el plan iraní que circula en medios sea el que recibieron sus funcionarios. «Hay declaraciones contradictorias procedentes de Irán, de Washington y del mediador pakistaní«, reconoció Anwar Gargash, asesor diplomático del presidente de Emiratos Árabes Unidos.

1. El programa nuclear: la grieta más profunda

El programa nuclear iraní fue la justificación principal de Washington para ir a la guerra. La posición estadounidense, según el plan de 15 puntos filtrado, es que Irán debe desmantelar sus instalaciones nucleares, dejar de enriquecer uranio en su territorio, trasladar sus reservas fuera del país y aceptar inspecciones internacionales exhaustivas. El secretario de Defensa Pete Hegseth fue categórico: «No habrá armas nucleares iraníes. Punto. Fin de la historia.»

Irán, en cambio, insiste en que cualquier acuerdo debe reconocer su derecho a enriquecer uranio para uso civil bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear. La cuestión inmediata es qué ocurre con los aproximadamente 440 kg de uranio altamente enriquecido que Irán aún posee, supuestamente enterrados bajo los escombros del Centro de Investigación Nuclear de Isfahán tras los ataques del año pasado. El propio Hegseth, cuando se le preguntó directamente si EE.UU. aceptaría alguna forma de enriquecimiento, dio una respuesta notablemente más evasiva que sus declaraciones públicas previas.

2. Los misiles y drones: un programa que Irán nunca quiso negociar

La posición estadounidense exige que Irán suspenda el desarrollo de misiles balísticos, detenga la producción de misiles de largo alcance y cese la transferencia de drones y armas a sus aliados en la región. El Pentágono afirma que los ataques ya destruyeron el 80% de las instalaciones de misiles iraníes y el 90% de sus fábricas de armas. Pero Irán ha rechazado históricamente cualquier límite a su programa de misiles, considerándolo una línea roja. La pregunta es si el daño recibido ha cambiado esa posición.

3. El estrecho de Ormuz: quién controla una de las rutas más importantes del mundo

Irán manifestó su disposición a reabrir el estrecho de Ormuz durante las dos semanas del alto el fuego, lo que aliviaría parte de la presión sobre la economía global. Pero según versiones filtradas del plan iraní, Teherán pretende imponer peajes de hasta dos millones de dólares por buque, repartidos entre Irán y Omán. Los estados del Golfo que exportan petróleo por esa vía consideran la idea inaceptable. Sorprendentemente, Trump no la descartó y hasta sugirió en una entrevista que EE.UU. e Irán podrían gestionar el estrecho como una empresa conjunta, una posición que sus propios funcionarios luego se apresuraron a matizar.

4. Líbano: Israel dijo que el alto el fuego no lo incluye

El primer ministro de Pakistán, al anunciar el acuerdo, afirmó que el alto el fuego incluía «todas partes, incluyendo Líbano». Irán insiste en el cese de hostilidades en todos los frentes. Israel fue tajante en sentido contrario: el alto el fuego de dos semanas no incluye a Líbano. Con soldados israelíes operando dentro del país y el ministro de Defensa hablando de destruir aldeas fronterizas, hay pocas señales de que ese frente vaya a calmarse. Trump, por su parte, calificó la guerra en Líbano de «escaramuza aparte» y dijo que no formaba parte del acuerdo «por culpa de Hezbolá».

5. La incógnita Trump: ¿tiene el temperamento para terminar lo que empezó?

La «teoría del loco» —la idea de que la imprevisibilidad de Trump lo hace más efectivo como negociador— puede haber funcionado para conseguir una pausa en los combates. Pero la misma imprevisibilidad que lo hizo temible como adversario complica ahora su rol como arquitecto de una paz duradera. Durante el conflicto, los objetivos de la guerra cambiaron múltiples veces y sus advertencias apocalípticas generaron más confusión que presión estratégica.

Las próximas dos semanas no son solo una prueba para los diplomáticos de ambos países. Son también una prueba para un presidente que demostró que puede iniciar una guerra pero que aún no ha demostrado que tiene el temperamento —y la paciencia— para terminarla.

[Fuente: BBC]

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