La competencia entre ciudades por ver cuál construye el edificio más alto del mundo o el más moderno ha llegado a cotas absurdas. China detuvo hace poco su Sky City y en Londres un rascacielos fríe huevos por un fallo de diseño. ¿Lo peor? Según un nuevo informe, buena parte del espacio en los edificios más altos del mundo ni siquiera se puede usar. Es puro ego de altura.

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La organización Council on Tall Buildings and Urban Habitat (CTBUH), dedicada a servir de estándar técnico y fuente de información en lo referente a rascacielos, ha elaborado un nuevo informe en el que mide el porcentaje de altura del edificio que no es habitable o no se utiliza en la actualidad.

En la gran mayoría de los casos se corresponde con esa parte que solo se destina a eso, a estrechar el diseño y añadir antenas para aumentar la altura. Un fenómeno que la CTBUH ha bautizado como Vanity Height o "Altura de vanidad": el porcentaje de la altura total que en realidad es inservible.

Entre los edificios modernos más altos del mundo, el premio se lo lleva el Burj Al Arab de Dubái, en el que el 39% de su altura no es ocupable. El Burj Khalifa no se queda lejos, con un 29% de su altura total malgastada. Pero hay otros más antiguos, como el Hotel Ucrania, en Moscú, inaugurado en 1957, en el que el 42% de su altura total no está utilizada. Es el de mayor ratio de vanidad según los datos de la CTBUH.

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Puedes consultar el informe completo aquí. Cuenta con interesantes gráficos interactivos como este, en el que se puede ver cómo China o los Emiratos Árabes Unidos son los que lideran esta tendencia en los últimos años de edificios absurdamente altos e infrautilzados. [vía CTBUH vía Inhabitat]