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Ciencia

El agujero gravitacional de la Antártida se hace cada vez más fuerte aunque no se note

Los científicos no saben con certeza qué significará para el futuro de la Antártida
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Durante mucho tiempo la ciencia supo que debajo de la Antártida hay un agujero gravitacional, un área que tiene una fuerza gravitacional particularmente débil. Al considerar los diversos riesgos que hoy enfrenta la región, los científicos esperan poder entender mejor esta anomalía. Al menos, podrían tener nuevos indicios.

Tal vez no sorprenda que los cambios en la gravedad de la Antártida se yuxtaponen a los grandes cambios del clima y la geología de la región. Un análisis histórico del agujero gravitacional de la Antártica que se detalla en un trabajo reciente de  Scientific Reports explica que el agujero era más débil en sus inicios pero que hace unos 50 a 30 millones de años se hizo más potente, en épocas en que la Antártida pasaba por el proceso de glaciación.

Sin embargo, el equipo todavía no sabe si el agujero gravitacional tendría impacto en la Antártica a medida que empeoran los efectos del cambio climático.

No es igual en todas partes

El geoide en la superficie irregular del océano  debe su forma a la influencia gravitacional de la Tierra. La gravedad no es la misma en todas las regiones de la Tierra, aunque las diferencias son mínimas, no verás a nadie volando o aplastado por una anomalía gravitacional. En el caso de los humanos, es sutil. Pero en el caso del agua son diferencias en la fuerza gravitacional que pueden tener un impacto importante.

De hecho, esas variaciones ejercen una influencia significativa en los océanos de la Tierra. Por ejemplo, el agua tiende a fluir hacia las áreas donde la gravedad es mayor, por lo que el nivel del mar es más bajo de lo esperado en regiones con gravedad relativamente más baja, como la Antártida.

“Baja” hace referencia a una “gran depresión en el campo gravitacional de la Tierra, causada por déficit de masa en profundidad”, explicaron los investigadores en un comunicado del Instituto de Física de la Tierra de París.

El camino de la gravedad

Alturas Geoides De La Tierra
© NASA

Para su trabajo el equipo reconstruyó la estructura de la Tierra en 3D, usando registros globales de terremotos y datos sísmicos, geodinámicos y de física de los minerales. El modelo del equipo tomaba en cuenta elementos como la dinámica del manto, los datos de campos gravitacionales y  los cambios en la conducta de la rotación de la Tierra.

“Imagina una tomografía computarizada de toda la Tierra, pero sin rayos X como se hace en el consultorio médico. Tenemos terremotos y las ondas de los terremotos brindan la ‘luz’ que ilumina el interior del planeta”, dijo Alessandro Forte, principal autor del trabajo y geofísico de la Universidad de Florida en declaraciones de esa institución.

Luego los investigadores usaron una técnica similar para “registrar el flujo de las rocas en el interior, rastreando los cambios de los últimos 70 millones de años”, según las declaraciones. Sus simulaciones revelaron que inicialmente un material denso y frío que se hundía en el manto profundo hizo que la gravedad disminuyera cerca de la Antártida.

Luego, hace unos 30 a 50 millones de años, empezó a surgir desde la profundidad un manto más caliente y liviano que redistribuyó la masa por el continente. La combinación del manto frío que se hundía y el manto caliente que surgía amplificó el déficit general de la masa que hay bajo la Antártida, explicaron en su trabajo.

Lo que se hunde

Como los niveles del mar y la dinámica de las mareas tienen influencia en los patrones del clima, los investigadores creen que saber más y entender este agujero gravitacional brindará más información sobre la historia geológica de la Antártida, en especial ante los riesgos que hoy se ciernen sobre la región.

“Si logramos entender mejor cómo el interior de la Tierra da forma a la gravedad y los niveles de los mares, podremos conocer mejor los factores que podrían tener importancia para el crecimiento y la estabilidad de las grandes expansiones de hielo”, afirmó Forte.

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