Están en los océanos, en los alimentos… y también flotando en el aire que respiramos. Los microplásticos, invisibles a simple vista, se han convertido en una amenaza silenciosa para la salud pulmonar. Una investigación francesa ha logrado medirlos con más precisión que nunca, descubriendo cifras alarmantes y señalando espacios cotidianos —como el interior del coche— donde su concentración es hasta cuatro veces superior a la de nuestro propio hogar.
Microplásticos: un enemigo invisible y persistente
Hasta ahora, las mediciones se centraban en partículas mayores a 20 micrómetros, ignorando las más pequeñas y dañinas. Estas, conocidas como PM₁₀, sortean los mecanismos de defensa del organismo y pueden alcanzar las zonas más profundas de los pulmones.
El nuevo trabajo, liderado por la investigadora Nadiia Yakovenko y publicado en PLOS ONE, empleó espectroscopia Raman, capaz de detectar partículas de apenas un micrómetro. Este avance ha revelado que inhalamos microplásticos en cantidades muy superiores a lo que se creía.
Los microplásticos varían en tamaño, desde nanopartículas microscópicas hasta unos pocos milímetros.
Existen dos tipos:
Primarios: Partículas manufacturadas que se utilizan en cosméticos, ropa, etc.
Secundarios: Partículas descompuestas de plásticos más grandes.
Nos penetran… pic.twitter.com/pbdL2v73FK
— Vive con Propósito. (@PropositoyVida) July 17, 2025
El coche: un foco inesperado de contaminación plástica
Las mediciones muestran que un apartamento contiene de media 528 partículas de microplásticos por metro cúbico. Sin embargo, en el interior de un coche la cifra se dispara hasta las 2.238. El culpable: la gran cantidad de materiales sintéticos —salpicaderos, alfombrillas, tapicerías— en un espacio cerrado y, con frecuencia, mal ventilado.
Entrar, arrancar y conducir sin renovar el aire crea el escenario perfecto para inhalar miles de partículas en pocos minutos.
1. Cerebro: Neuroinflamación y deterioro cognitivo al atravesar la barrera hematoencefálica.
2. Corazón: Riesgo hasta 4,5 veces mayor de infartos y accidentes cerebrovasculares.
3. Pulmones: Inflamación crónica, deterioro de la función pulmonar y cicatrización por fibras… pic.twitter.com/Bp0Dcwiihi
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Cifras alarmantes y riesgos para la salud
Combinando sus datos con estudios previos, el equipo concluye que un adulto respira a diario unas 68.000 partículas menores de 10 micrómetros. Estas no solo alcanzan los alveolos, sino que pueden atravesar la barrera alveolocapilar y llegar al torrente sanguíneo.
Los efectos potenciales incluyen daño tisular, inflamación, estrés oxidativo y mayor riesgo de enfermedades crónicas como EPOC. Además, los microplásticos pueden transportar metales pesados y contaminantes que alteran funciones hormonales y agravan otros problemas de salud.
Fuente: Xataka.