Entre 1994 y 2010, arqueólogos estadounidenses y neerlandeses excavaron un sitio de la Edad de Bronce Temprana al este de Alepo, Siria. En una tumba bien conservada, hallaron esqueletos, joyas de oro y plata, utensilios de cocina, una punta de lanza y cerámica. Sin embargo, junto a esta última, descubrieron algo aún más valioso: cuatro cilindros de arcilla de 4,400 años de antigüedad, grabados con lo que parece ser un alfabeto.
Ahora, Glenn Schwartz, arqueólogo de la Universidad Johns Hopkins, afirma que estos pequeños artefactos podrían ser la evidencia más antigua de escritura alfabética en la historia. Si esta evaluación, presentada el 20 de noviembre y anunciada al día siguiente en la reunión anual de la Sociedad Americana de Investigación en el Extranjero, resulta correcta, podría cambiar las teorías existentes sobre el origen y la propagación del primer alfabeto conocido.
“Los alfabetos revolucionaron la escritura al hacerla accesible para más personas, más allá de la realeza y las élites sociales,” señaló Schwartz. “Esta nueva evidencia muestra que las personas estaban experimentando con tecnologías de comunicación mucho antes y en una ubicación diferente de lo que habíamos imaginado.”

Fechas y nuevas teorías
Hasta ahora, la mayoría de los estudiosos coincidían en que el primer alfabeto conocido se desarrolló en la primera mitad del 2° milenio a.C. Sin embargo, las pruebas de carbono sitúan los cilindros de arcilla alrededor del año 2400 a.C., lo que adelantaría su origen unos 500 años.
“Anteriormente se pensaba que el alfabeto fue inventado en Egipto alrededor del año 1900 a.C.,” explicó Schwartz. “Pero nuestros artefactos son más antiguos y provienen de otra región, lo que sugiere que el alfabeto podría tener un origen completamente diferente al que pensábamos.”
El hallazgo fue parte de una excavación conjunta entre la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Ámsterdam en Tell Umm-el Marra, un asentamiento urbano fundado alrededor del 2700 a.C., ubicado en la actual Siria occidental y que se sospecha podría ser la antigua ciudad de Tuba.
Un hallazgo que cambia las reglas
Los cilindros, perforados posiblemente para ser atados a otros objetos, podrían haber servido como etiquetas indicando el contenido de un recipiente, su origen o su propietario. Sin embargo, sin un medio para traducir la escritura, todo esto sigue siendo especulación.
Este descubrimiento tiene el potencial de cambiar las suposiciones arqueológicas sobre el origen del alfabeto y con ello el inicio de avances cruciales como la comunicación a larga distancia y el registro más eficiente de información.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.