En las vastas y frías aguas de la Patagonia argentina, un descubrimiento científico ha captado la atención del mundo. Una especie de ballena que se creía extinta desde hace casi cien años ha sido redescubierta por investigadores locales. Este hallazgo no solo despierta esperanza para la conservación marina, sino que plantea nuevos desafíos y oportunidades para la ciencia y la protección del medio ambiente.
Un reencuentro inesperado con una especie olvidada

Investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y del Centro Nacional Patagonia lograron confirmar la presencia de un mamífero marino que, hasta hace poco, parecía haberse desvanecido de la faz de la Tierra: la ballena sei. Este cetáceo, científicamente conocido como Balaenoptera borealis, había sido avistado por última vez en 1929, lo que llevó a los expertos a asumir su extinción local.
Sin embargo, los indicios de su reaparición comenzaron hace unos veinte años, cuando se detectaron rastros de su presencia en el Golfo San Jorge. Fue en 2019 cuando se inició un proyecto formal para estudiar el movimiento de ballenas en esta región. Gracias a un convenio con la Fuerza Aérea, se realizaron vuelos que permitieron recopilar datos visuales y genéticos. Estas pruebas confirmaron, con certeza, que se trataba de ejemplares de ballena sei.
Características únicas de la ballena sei

La ballena sei es reconocida por ser la tercera especie más grande de su familia, alcanzando hasta 18 metros de largo y un peso de más de 20 toneladas. Se distingue de otras especies por su figura esbelta y su notable velocidad, lo que la convierte en uno de los cetáceos más ágiles del océano.
Su alimentación se basa en pequeños organismos como el krill, y se estima que puede vivir hasta 70 años. En términos morfológicos, las hembras suelen superar en tamaño a los machos, aunque estas diferencias no son fáciles de observar a simple vista. Por su similitud con la ballena franca, muchas veces fue confundida, lo que dificultó su estudio durante décadas.
De la caza al borde de la desaparición
La drástica disminución de la ballena sei se atribuye principalmente a la caza indiscriminada. Durante el siglo pasado, marineros la cazaban por su grasa, útil en la fabricación de productos como cera y aceites. Esta explotación desmedida provocó la reducción del 80% de su población mundial.
Por esta razón, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la incluyó en su Lista Roja de Especies Amenazadas, clasificándola como «en peligro de extinción». No obstante, las recientes observaciones ofrecen un respiro: se estima que alrededor de 2600 individuos podrían llegar al Golfo San Jorge entre enero y junio, lo que representa un leve pero alentador repunte poblacional.
Nuevas estrategias para su protección
El resurgimiento de la ballena sei ha motivado a los científicos a implementar medidas de conservación más estrictas. A través del uso de tecnología satelital, se están monitoreando los movimientos migratorios de estos animales para entender mejor su comportamiento y hábitat preferido.
Además, se han establecido regulaciones sobre las actividades pesqueras y el tráfico marítimo en la región, con el objetivo de reducir la interferencia humana y preservar el ecosistema marino. Estas acciones, impulsadas por la ciencia y la conciencia ambiental, resultan cruciales para garantizar que este inesperado regreso no sea solo un capítulo pasajero, sino el inicio de una nueva era para la especie.
[Fuente: El Cronista]