Los métodos anticonceptivos han transformado la vida de millones de mujeres, pero no están exentos de posibles efectos adversos. Un reciente estudio ha puesto el foco en un anticonceptivo concreto que, tras años de uso continuado, podría asociarse con un riesgo que pocas esperaban. Si te interesa conocer los detalles y las alternativas que proponen los expertos, sigue leyendo: lo que se ha descubierto no deja indiferente.
Un hallazgo que genera inquietud: ¿qué se sabe del desogestrel?
El desogestrel es un progestágeno sintético utilizado ampliamente como anticonceptivo. Según un análisis realizado por la Agencia Nacional Francesa para la Seguridad de Medicamentos, su consumo prolongado podría aumentar ligeramente la probabilidad de desarrollar un tipo de tumor cerebral denominado meningioma intracraneal. Este tumor se forma en las meninges —las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal— y, aunque generalmente no es canceroso, puede provocar complicaciones si presiona estructuras cercanas.

El estudio se basó en los datos de más de 92.000 mujeres, comparando a quienes habían sido intervenidas por este tipo de tumor con otras que no lo habían desarrollado. Los resultados mostraron que el riesgo se incrementa tras más de cinco años de uso continuo del desogestrel. Afortunadamente, este desaparece casi por completo al dejar el tratamiento durante un tiempo.
¿Qué alternativas existen y a quiénes afecta este hallazgo?

Los investigadores también analizaron el levonorgestrel, otro progestágeno sintético, y confirmaron que no se asocia con un aumento del riesgo de tumor cerebral, ni siquiera a largo plazo. Por eso, podría ser una opción adecuada para quienes buscan un anticonceptivo seguro sin este efecto secundario adicional.
Es importante señalar que el riesgo sigue siendo extremadamente bajo: apenas 1 de cada 17.000 mujeres desarrollaría un tumor cerebral tras un uso prolongado. Sin embargo, los expertos sugieren prestar especial atención a las pacientes con años de consumo continuado. Además, el debate sobre los anticonceptivos vuelve a abrirse, y muchos señalan la necesidad de impulsar la investigación en métodos anticonceptivos masculinos, evitando desigualdades en la evaluación de los efectos secundarios.
Fuente: Hipertextual.