Image: El Árbol de Ténéré (Wikimedia Commons)

Dicen los libros de historia que durante tres siglos, el llamado Árbol de Ténéré forjó su leyenda como el más aislado y solitario del planeta. Esta acacia, única en su especie, era el único árbol en 400 kilómetros en el desierto del Sahara en Níger. Es una pena que su final haya sido tan… absurdo. ¿Adivinan el culpable?

Pero antes de hablar de eso, conviene repasar las razones que lo llevaron a ser una planta legendaria e histórica. Un árbol utilizado por los viajeros y las caravanas que atravesaban el terreno hostil como punto de referencia. Un árbol que había brotado cuando el desierto era, posiblemente, un lugar un poco más hospitalario, y que durante años fue el único testimonio de un Sáhara que alguna vez fue más verde.

Que un árbol sea tan famoso es una auténtica rareza, hay tantos y son tan abundantes, que lo cierto es que hay muy pocos tan extraordinarios. Algunos han forjado su leyenda por su importancia en la historia, como el de Bodhi (India), donde se cree que Buda comenzó todo. Otros son populares por sus registros, como el más grande o el más antiguo.

En cualquier caso, y si tratamos de hacernos una imagen mental de todos los parajes y rincones del planeta, hablar de la distinción al árbol individual más remoto es poco menos que una osadía. Sin embargo, durante mucho tiempo nadie dudó que el título debía ser para el Árbol de Ténéré.

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Dicen los investigadores que hace milenios el árbol era parte de un bosque gigantesco. Sin embargo, el cambio climático redujo el área al escenario que hoy todos reconocemos: la zona se convirtió en un desierto cuando los árboles perecieron.

La región de Ténéré específicamente se convirtió en una de las áreas más inhóspitas, con poca vegetación y una precipitación anual promedio de tan solo 2,5 cm. Por tanto, en algún momento el agua terminó siendo escasa incluso bajo tierra, y a principios del siglo XX, un pequeño grupo de acacias de flores amarillas era todo lo que quedaba de los árboles de Ténéré.

Con el tiempo, todos menos uno murieron, permaneciendo como el único árbol superviviente en un radio de 400 kilómetros. Así fue como el árbol de tres metros de altura se hizo tan espacial y único, era la única especie viva que se levantaba en un escenario más propio de una película postapocalíptica, un paisaje teñido de arena.

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Visible desde una distancia considerable, se convirtió en un punto de referencia para los viajeros del desierto. Su habilidad para sobrevivir en un espacio de arena implacable fue un auténtico misterio al principio. De hecho, muchos pensaron que debía haber una fuente de agua.

Image: El museo de Niamey, donde se conserva el Árbol de Ténéré (Wikimedia Commons)

Más tarde, a finales de la década de 1930, los militares franceses coordinaron la excavación de un pozo cercano para aumentar la utilidad del sitio. Así fue como los trabajadores descubrieron que el sistema de raíces del árbol estaba extrayendo agua de una fuente a poco más de 30 metros bajo tierra.

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Mientras tanto, en algún momento de la construcción del pozo, el árbol sufrió su primer revés. Un camión (pensemos por un segundo todo el espacio que tenía para maniobrar) en la zona retrocedió hacia el árbol y rompió una de sus ramas principales. El árbol logró sobrevivir al impacto, aunque su forma distintiva en forma de ‘Y’ se perdió.

Con el pozo ya construido, los años siguientes elevaron al ser vivo a la categoría de icónico. Las caravanas se detenían para tomar agua del pozo y admirar el árbol. Era tan esencial para la navegación en el desierto que nadie quería dañarlo. Como dijeron muchos historiadores, “la acacia se había convertido en un faro vivo”, incluso apareció en los mapas a gran escala del desierto como uno de los únicos puntos de referencia.

Image: Monumento actual conmemorando el árbol de Ténéré (Wikimedia Commons)

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Desafortunadamente, en 1973 ocurrió lo que seguramente muchos están pensando. A pesar de la extensión plana y abierta que existía, un camión con un libio ebrio al volante se lo llevó por delante. El vehículo se salió de la carretera y se estrelló contra el único árbol que había en toda la región. El árbol de Ténéré se estima que tenía 300 años.

Poco después, los restos del árbol se recuperaron y fueron enviados al Museo Nacional de Niamey, donde todavía reside. En la ubicación original, un artista anónimo construyó un monumento de metal compuesto por tuberías recicladas, barriles de gasolina y piezas de automóviles desechadas. Al menos ahora, parece que el monumento está hecho a prueba de la estupidez humana. [Wikimedia, Smithsonian]