Los bosques son uno de los grandes sumideros naturales de carbono del planeta. Los árboles capturan dióxido de carbono de la atmósfera y almacenan parte de ese carbono durante años o incluso siglos en su madera. Por eso, una de las preguntas clave es cómo cambiará esta capacidad a medida que aumenten las temperaturas.
Hasta ahora, una hipótesis extendida sostenía que el calentamiento podría favorecer parcialmente este proceso al alargar la temporada de crecimiento. Sin embargo, una investigación internacional con participación del CSIC muestra que disponer de más tiempo para crecer no significa necesariamente producir más madera.
Más de 50.000 muestras de árboles
El estudio analizó más de 50.000 muestras de madera procedentes de coníferas de más de un centenar de bosques distribuidos en cuatro continentes, desde regiones boreales hasta zonas semiáridas.
Los científicos estudiaron la xilogénesis, el proceso mediante el cual los árboles producen nuevas células de madera. Gracias al análisis microscópico pudieron determinar cuándo comenzaba y terminaba este proceso y, sobre todo, a qué velocidad se producían nuevas células.
Entre los lugares estudiados se encuentra el valle de Lötschental, en Suiza, donde investigadores llevan aproximadamente 20 años recogiendo muestras semanalmente durante las temporadas de crecimiento.

Crecer durante más tiempo no es suficiente
Los resultados revelaron que existe un factor más importante que la duración de la temporada: la velocidad a la que el árbol produce nuevas células de madera. Las temperaturas más elevadas pueden prolongar el periodo durante el cual los árboles crecen. Sin embargo, la tasa de producción celular no aumenta indefinidamente con el calor.
A partir de cierto punto, unas condiciones más cálidas pueden ir acompañadas de una menor disponibilidad de agua. Entonces, la formación de madera comienza a ralentizarse.
En otras palabras, un árbol puede disponer de más días para crecer pero hacerlo más lentamente, reduciendo o incluso anulando el beneficio de una temporada más larga.
No todos los bosques reaccionan igual
El efecto depende considerablemente del clima.
En los bosques boreales, donde las bajas temperaturas constituyen una de las principales limitaciones para el crecimiento, el calentamiento puede permitir que los árboles produzcan madera durante más tiempo y a mayor velocidad.
La situación cambia en los bosques templados y mediterráneos. Allí, las temperaturas más altas pueden aumentar el estrés hídrico y reducir la disponibilidad de agua, frenando la producción de nuevas células.
Los investigadores advierten de que, si el calentamiento continúa, incluso algunos bosques boreales podrían empezar a experimentar estas limitaciones.

Qué significa para la absorción de CO₂
El trabajo cuestiona la idea de que temporadas de crecimiento cada vez más largas permitirán automáticamente que los bosques almacenen cantidades crecientes de carbono.
La capacidad de un ecosistema forestal para almacenar carbono depende de muchos procesos, no únicamente de la producción de células del xilema. Sin embargo, una menor formación de madera puede limitar la cantidad de carbono que queda almacenada en los árboles.
El estudio, liderado por Antoine Cabon y con participación de investigadores de la Estación Experimental del Zaidín y del Instituto Pirenaico de Ecología, se publicó en Science bajo el título Growth rate overrides the Benefit of extended growing season from boreal to semiarid conifers.
La conclusión introduce un matiz importante en las proyecciones climáticas: un mundo más cálido puede ofrecer a los árboles más tiempo para crecer, pero si al mismo tiempo les proporciona menos agua, ese tiempo adicional puede servir de poco.