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Ciencia

El calor es el enemigo silencioso de los paneles solares de silicio: la perovskita, la tecnología que le compite, saca ventaja justo cuando más sube la temperatura

Un panel solar de silicio, la tecnología que domina el mercado desde hace décadas, pierde potencia a medida que se calienta bajo el sol del mediodía, justo cuando más energía debería estar entregando. La perovskita, el material que la industria fotovoltaica viene señalando como su sucesor más prometedor, se comporta de forma distinta ante esa misma temperatura: pierde bastante menos
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Es un detalle poco intuitivo, pero con implicancias grandes: un panel solar no rinde igual en un día de 25 grados que en uno de 45, y esa diferencia se llama coeficiente de temperatura. Cuanto más negativo es ese número, más eficiencia pierde el panel por cada grado adicional. El silicio, el material que compone la enorme mayoría de los paneles instalados hoy en el mundo, tiene un coeficiente de temperatura relativamente alto. La perovskita, en cambio, lo tiene sustancialmente más bajo.

Por qué el silicio pierde potencia cuando hace calor

Silicio
© By Enricoros at English Wikipedia – Transferred from en.wikipedia to Commons., Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3520523

Las celdas solares de silicio cristalino, el estándar de la industria desde los años 50, funcionan de manera óptima a temperaturas cercanas a los 25 grados Celsius, la referencia habitual con la que se miden en laboratorio. Pero un panel instalado sobre un techo o en un campo solar puede superar fácilmente los 60 u 80 grados en un día soleado de verano. A esa temperatura, un panel de silicio típico puede perder entre un 10% y un 25% de su potencia nominal, según el modelo y las condiciones, simplemente por el efecto del calor sobre el material semiconductor.

Es una de las paradojas menos conocidas de la energía solar: los lugares con más sol suelen ser también los más calurosos, así que buena parte del potencial fotovoltaico del planeta convive con una penalización térmica que reduce el rendimiento justo donde más energía hay disponible.

La perovskita hace casi lo contrario

Perovskita Composicion
Estructura de la perovskita. Las esferas rojas son átomos de oxígeno, las de azul oscuro son los pequeños cationes del metal B, y las verdes son los cationes metálicos A más voluminosos © Por Cadmium de Wikipedia en inglés – Transferido desde en.wikipedia a Commons., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2527511

Las celdas de perovskita, un material cristalino con una estructura particular que se popularizó en la investigación fotovoltaica durante la última década, tienen coeficientes de temperatura sustancialmente menos negativos que el silicio. Distintos trabajos técnicos, como los recopilados en un análisis publicado en IEEE Spectrum sobre pruebas de campo del King Abdullah University of Science and Technology (KAUST) de Arabia Saudita, muestran que las celdas tándem de perovskita y silicio conservan mejor su rendimiento en climas cálidos y húmedos que las celdas de silicio convencionales.

El resultado no es que la perovskita sea inmune al calor (de hecho, tiene sus propios problemas de estabilidad térmica, como se explica más abajo), sino que la brecha de eficiencia entre ambas tecnologías se achica, e incluso puede revertirse, a medida que sube la temperatura de operación. Dicho de otro modo: en un día fresco, el silicio puede rendir mejor en términos absolutos, pero en un día de calor extremo esa ventaja se reduce, y en algunos escenarios la perovskita puede terminar generando más energía real por metro cuadrado.

Lo que muestran las pruebas en el mundo real

La prueba de campo más larga documentada hasta ahora sobre celdas tándem de perovskita y silicio, realizada por el equipo de KAUST en la costa del Mar Rojo (un clima caluroso y húmedo), mantuvo esas celdas expuestas durante más de un año. Al cabo de ese tiempo, conservaron más del 80% de su eficiencia inicial de 21,6%, un resultado descrito por sus propios investigadores como el experimento de mayor duración jamás reportado para este tipo de tecnología. Es un dato importante porque, durante años, buena parte de los datos sobre perovskita venían de pruebas aceleradas de laboratorio, no de la exposición real al sol, la humedad y los ciclos de temperatura del día a día.

Trabajos de investigación más recientes, centrados específicamente en el comportamiento térmico de estas celdas, coinciden en el mismo patrón físico: mientras el silicio pierde eficiencia de forma prácticamente lineal con cada grado adicional, las celdas de perovskita y los tándems de perovskita y silicio retienen una porción mayor de su rendimiento a temperaturas elevadas, lo que en la jerga del sector se conoce como una ventaja de “coeficiente de temperatura”.

El problema que todavía frena a la perovskita

Ese comportamiento térmico favorable no borra el principal obstáculo de la tecnología: la estabilidad a largo plazo. La perovskita es un material más sensible a la humedad, el oxígeno y la radiación ultravioleta que el silicio, y sin un buen encapsulado puede degradarse mucho más rápido. El propio ensayo de KAUST en Arabia Saudita, por ejemplo, reportó pérdidas de hasta un 20% de eficiencia durante el primer año en pruebas anteriores, antes de que mejoras en el material de encapsulado extendieran su vida útil más allá de los doce meses.

Ese es, en el fondo, el motivo por el que la perovskita todavía no reemplazó al silicio en el mercado masivo: tiene una ventaja física real frente al calor, pero necesita demostrar primero que puede sostener esa ventaja durante los 25 o 30 años de garantía que exige un panel solar comercial, no solo durante uno o dos años de prueba de campo.

Por qué China lidera esta carrera

China concentra buena parte de la investigación aplicada en perovskita y en celdas tándem de perovskita y silicio, con fabricantes como JinkoSolar, LONGi y otros anunciando de forma casi trimestral nuevos récords de eficiencia certificados por laboratorios independientes. Esa carrera por la eficiencia de laboratorio, sin embargo, es distinta de la carrera por la durabilidad en condiciones reales: mientras las cifras de eficiencia máxima siguen subiendo con cada anuncio, la pregunta que todavía define el futuro comercial de la tecnología es cuánto tiempo puede sostener esos números un panel instalado en un techo, expuesto al sol, la lluvia y el calor durante décadas.

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