Gracias a un análisis de más de 2.600 registros cerebrales, los expertos descubrieron que incluso en las fases más profundas del sueño, el cerebro alcanza un estado de semiconsciencia, una especie de “vigilia interior” que sugiere que nuestra mente jamás se apaga por completo.
La frontera invisible entre el sueño y la conciencia

Durante muchísimas décadas, la ciencia creyó tenerlo claro. Los sueños, se decía, nacen exclusivamente durante el sueño REM, la fase de movimientos oculares rápidos en la que el cerebro se enciende casi tanto como en vigilia. En ese intervalo misterioso, la mente despierta dentro del cuerpo dormido.
Sin embargo, un equipo internacional de investigadores acaba de desmantelar esa certeza. Coordinado por la Universidad de Monash en Australia, el proyecto analizó más de 2.600 registros cerebrales provenientes de 13 países distintos. El resultado fue una sorpresa: los sueños también ocurren fuera del REM, en las etapas más profundas y aparentemente tranquilas del descanso.
En otras palabras, el cerebro no necesita estar “medio despierto” para soñar. Porque, en realidad, nunca deja de estarlo.
Una base de datos que cambió la ciencia del sueño

El proyecto, bautizado DREAM, reúne datos de más de 500 personas y se ha convertido en el archivo más completo de la actividad cerebral humana durante el sueño. La investigación comparó señales eléctricas registradas en distintas fases del descanso —desde los movimientos oculares hasta la respiración y las ondas cerebrales lentas— para buscar un patrón común: el momento exacto en que el cerebro empieza a soñar.
Lo que encontraron contradice siglos de observación clínica. “El sueño REM no es ni necesario ni suficiente para las experiencias oníricas”, explican los autores en Nature. Los sueños, concluyen, pueden aparecer en cualquier etapa del sueño, lo que redefine los límites entre la conciencia y el inconsciente.
El investigador Giulio Bernardi, del IMT School for Advanced Studies en Lucca (Italia), lo resume así: “Durante el sueño NREM, el cerebro no está completamente apagado, sino que entra en un estado de vigilia parcial. Es como si mantuviera una conversación silenciosa consigo mismo mientras dormimos”.
El descubrimiento de la “vigilia encubierta”
El hallazgo clave llegó al comparar los registros eléctricos del sueño profundo con los de la vigilia. Cuando los participantes reportaban haber soñado en fases NREM, sus cerebros mostraban una actividad sorprendentemente parecida a la de una persona despierta.
Esa coincidencia llevó a los científicos a proponer un concepto nuevo: la “vigilia encubierta”. Una zona gris donde el cerebro sigue activo, recreando imágenes, voces y emociones, aunque el cuerpo permanezca completamente dormido.
Esa zona intermedia redefine la frontera clásica entre dormir y estar consciente. “El cerebro no alterna entre dos estados opuestos —vigilia o sueño—, sino que oscila entre grados de conciencia”, explican los autores. En esa oscilación podría residir el origen mismo de los sueños.
Inteligencia artificial y sueños: un nuevo lenguaje de la mente

La magnitud de este estudio permitió un paso más allá: entrenar algoritmos de inteligencia artificial para detectar cuándo alguien está soñando, sin depender de lo que recuerde al despertar. Gracias al análisis automatizado de los registros eléctricos, la IA fue capaz de predecir con una precisión inédita los momentos en que el cerebro entraba en fase onírica.
Hasta ahora, el estudio del sueño se basaba en relatos subjetivos. Pero con estas herramientas, la ciencia puede observar los sueños sin escucharlos. Según los investigadores, este avance abre la puerta a nuevas aplicaciones clínicas: diagnosticar trastornos como el sonambulismo, las parasomnias o las pesadillas recurrentes, sin depender exclusivamente del recuerdo verbal del paciente.
La mente dormida, por fin, empieza a hablar un lenguaje que la ciencia puede traducir.
Una nueva mirada sobre la conciencia
Más allá de los hallazgos técnicos, DREAM representa algo mayor: un cambio en la comprensión de lo que significa estar despierto. Si el cerebro mantiene actividad consciente incluso durante el sueño más profundo, ¿dónde empieza realmente la mente y dónde termina el descanso?
La respuesta puede transformar la neurociencia y la psicología cognitiva. Ya no se trata solo de saber cuándo soñamos, sino por qué seguimos soñando incluso cuando todo parece en calma.
Los investigadores esperan que la base DREAM sea un punto de partida para explorar los estados intermedios de la conciencia: esos instantes en los que la mente observa sin ser observada, crea sin control y viaja sin moverse.
En última instancia, el hallazgo devuelve una certeza tan antigua como inquietante: la mente humana nunca duerme del todo. Y quizá, en los sueños, sea cuando más despierta está.