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Ciencia

El chupete no es inocente: hasta cuándo usarlo (y cuándo empieza a dañar la boca del bebé)

El chupete y la succión del dedo son refugios emocionales para los bebés, pero si se mantienen más allá del tiempo adecuado pueden alterar el crecimiento facial, modificar la mordida y generar problemas dentales duraderos. Saber cuándo retirarlos —y cómo hacerlo sin drama— resulta clave para proteger el desarrollo orofacial.
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Succionar es uno de los primeros gestos de supervivencia del ser humano. Lo hacemos antes incluso de nacer, y en los primeros meses se convierte en una herramienta esencial para calmarse. Pero lo que empieza como consuelo puede transformarse en un hábito perjudicial si se prolonga más allá de la etapa adecuada. La evidencia científica es clara: tanto el chupete como el dedo influyen en el desarrollo de los dientes y de los maxilares.

Por qué los bebés necesitan succionar

La succión comienza como un reflejo automático que aparece en torno a las 14 semanas de gestación. Con la maduración neurológica, entre los 4 y 6 meses, se vuelve un acto voluntario. Cuando el niño utiliza el chupete o el dedo, no busca alimentarse, sino regularse emocionalmente: calmarse, conciliar el sueño o gestionar la frustración.
No es casualidad que el baño de tranquilidad que aporta se traduzca en un hogar más sereno: diversos estudios asocian el chupete a menor estrés materno y a una relación más fluida con el bebé.

Cuando el consuelo se prolonga demasiado

El chupete no es inocente: hasta cuándo usarlo (y cuándo empieza a dañar la boca del bebé)
© FreePik

El problema surge si el hábito continúa más tiempo del recomendable. La presión constante del chupete o del dedo sobre la boca modifica poco a poco la posición de los dientes y condiciona el desarrollo del maxilar. Lo más frecuente es encontrar incisivos superiores adelantados, incisivos inferiores inclinados hacia dentro y un paladar más estrecho de lo normal.
Además, la falta de contacto de la lengua con el paladar —clave para su expansión natural— puede favorecer desviaciones mandibulares y una mordida abierta anterior, donde los dientes superiores e inferiores no llegan a tocarse.

Cuantas más horas al día permanezca el chupete en la boca (incluidas las del sueño), mayor será el impacto. Y en niños mayores, estos efectos rara vez se corrigen sin tratamiento.

El momento ideal para dejarlo

Los expertos coinciden: lo ideal es retirar el chupete y evitar la succión digital alrededor de los 2 años, coincidiendo con la erupción de la última muela de leche. Si se abandona el hábito en ese periodo, la propia evolución del niño tiende a corregir la mayoría de alteraciones dentales.
Pasado ese umbral, los efectos se vuelven más marcados y la retirada más difícil.

La transición puede hacerse de forma progresiva —limitando su uso al sueño— o tajante. En ambos casos, la clave es la constancia: celebrar avances, reforzar logros y ofrecer sustitutos (como un peluche o una manta de apego) suele funcionar muy bien.

Cuando no basta con la voluntad

Si el hábito persiste, especialmente la succión del dedo, puede requerirse un abordaje más estructurado: refuerzos positivos, calendarios de recompensas o, en última instancia, dispositivos orales diseñados para dificultar el gesto.

El chupete no es inocente: hasta cuándo usarlo (y cuándo empieza a dañar la boca del bebé)
© FReePik

En algunos niños, chuparse el dedo actúa como una válvula emocional. Tras episodios de estrés —una mudanza, un divorcio, un duelo o dificultades escolares— puede reaparecer, incluso si llevaba años superado. Y en la adolescencia, a menudo se transforma en onicofagia (morderse las uñas).

Un hábito normal… pero no para siempre

Chupete y dedo son mecanismos naturales y útiles en los primeros años de vida. Pero si se mantienen demasiado tiempo, interfieren en el desarrollo del paladar, en la mordida y en la simetría facial.
La clave está en distinguir cuándo el gesto es solo costumbre… y cuándo se convierte en refugio emocional. Acompañar con paciencia, firmeza y comprensión hace que el adiós sea más sencillo para todos.

Fuente: TheConversation.

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