Un cometa que viaja desde fuera de nuestro Sistema Solar acaba de reescribir lo que creíamos saber sobre estos cuerpos. El 3I/ATLAS, observado nuevamente tras su paso por detrás del Sol, no solo sobrevivió al intenso calor: también cambió de color, pasando de un tono verdoso habitual a un azul pálido que nadie esperaba. Para la ciencia, este matiz podría esconder la historia química más antigua del universo.
Un visitante que no volverá jamás
El 3I/ATLAS es solo el tercer objeto interestelar detectado cruzando nuestro vecindario cósmico, después de ‘Oumuamua y 2I/Borisov. Viajando a más de 210.000 km/h en una trayectoria hiperbólica, nunca quedará atrapado por el Sol: entró, nos mostró su naturaleza y pronto desaparecerá para siempre en el espacio profundo.
Se estima que tiene unos 20 km de diámetro y más de 33.000 millones de toneladas de masa, lo que lo convierte en el cuerpo interestelar más grande observado hasta ahora. Los astrónomos creen que se formó hace más de 7.000 millones de años, antes incluso del nacimiento del Sistema Solar.
Imagen más cercana captada hoy del supuesto cometa 3I/ATLAS poco antes de "ocultarse" tras el Sol, aún los científicos no logran ponerse de acuerdo en qué es realmente. El objeto tendrá su punto más cercano con la Tierra el 19 de diciembre próximo. pic.twitter.com/xmBrShdsJT
— Nelson Valdez (@nelvaldez) October 2, 2025
Un cambio de color que nadie esperaba
Antes de su acercamiento al Sol, las observaciones mostraban un brillo rojizo debido al polvo desprendido. Luego, adoptó un tono verde, típico de cometas con moléculas de dicarbono. Pero tras el perihelio —su punto más cercano al Sol, entre el 29 y el 30 de octubre de 2024— resurgió con un tono azul que desconcertó a los investigadores.
Este cambio podría deberse a la liberación de gases como monóxido de carbono o amoníaco, que reflejan la luz de forma distinta al polvo común. Sin embargo, los científicos aún no descartan otras causas: el color azul implicaría condiciones térmicas inusuales para un cuerpo de su tamaño y distancia actual.
Entre la ciencia y la especulación
El reconocido astrofísico Avi Loeb, de Harvard, declaró que el cometa se volvió “mucho más brillante y más azul que cualquier otro observado hasta ahora”. Su afirmación alimentó teorías alternativas, incluso algunas que lo vinculan con una posible tecnología no humana, debido a la presencia de una “anti-cola” orientada hacia el Sol.
La comunidad científica, no obstante, mantiene cautela. Como recordó la astrónoma Laura Nicole Driessen, “las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”. Hasta ahora, las mediciones químicas apuntan a una composición distinta a la de los cometas típicos: niveles elevados de dióxido de carbono y níquel, pero poco hierro, lo que sugiere un origen en regiones más antiguas y frías de la Vía Láctea.
ÚLTIMA HORA 🚨 : ¡El 'visitante interestelar' 3I/ATLAS acaba de cambiar de color — por tercera vez!
Observaciones recientes del objeto interestelar 3I/ATLAS muestran que ha desarrollado un tenue tono azulado, lo que sugiere un posible cambio de color. Esta es la tercera vez que… pic.twitter.com/ayhqtb7OVN
— Alienista Doc (@DocAlienista) November 6, 2025
Un laboratorio natural del cosmos primitivo
El 3I/ATLAS no representa ninguna amenaza para la Tierra —su punto más cercano será de 270 millones de kilómetros—, pero sí un tesoro científico. Su análisis podría revelar cómo se formaron las primeras moléculas sólidas en nuestra galaxia y cómo evolucionaron los materiales que dieron origen a los planetas.
Telescopios de todo el mundo, junto con el orbitador marciano, preparan nuevas observaciones para registrar su composición antes de que desaparezca de la vista. La NASA también ha invitado a astrónomos aficionados a participar en su seguimiento.
Un misterio azul que mira hacia el pasado
El cometa seguirá alejándose en las próximas semanas, rumbo al vacío interestelar del que vino. Su paso fugaz deja una estela de preguntas: ¿por qué cambió de color? ¿Qué revela su química sobre los sistemas estelares más antiguos?
En astronomía, las respuestas pueden tardar años. Pero, como recuerdan los científicos, las incógnitas son a menudo el combustible que hace avanzar la exploración del universo.
Fuente: Infobae.