Saltar al contenido
Ciencia

Un noruego con VIH se curó gracias a las células madre de su hermano

El paciente de Oslo es la primera persona que se cura con un trasplante de médula de un familiar.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

En Noruega un hombre de 63 años parece haber recibido el mejor regalo que puede darte un hermano: la cura de su infección con VIH.

Los médicos detallaron la asombrosa curación en un informe que dieron a conocer esta semana. El hermano había donado sus células madre para ayudar en el tratamiento del cáncer en la sangre que amenazaba con acabar con la vida de su hermano, pero también tenía una rara mutación que otorga resistencia natural al VIH. Cuatro años después del trasplante, y a dos años de abandonar la terapia con antirretrovirales, el hombre sigue sin rastro de la infección.

“En sentido práctico estamos seguros de que se ha curado”, le dijo el lunes a AFP Anders Elvind Myhre, uno de los médicos del hombre.

El paciente de Oslo

Los medicamentos actuales han transformado al VIH en una afección tratable, y ya no es una sentencia de muerte. La terapia sostenida incluso puede prevenir que se contagie la infección. Sin embargo, el VIH sigue siendo una dolencia para toda la vida, y si se intenta abandonar el tratamiento la infección reaparece en pocas semanas o meses.

En los últimos años los médicos han demostrado que es posible erradicar el remanente de una infección por VIH controlada usando células madre trasplantadas. El VIH suele infectar principalmente determinados glóbulos blancos, y el trasplante busca reconstruir efectivamente el sistema inmune de la persona. Las células madre reemplazan a la médula del receptor, donde se produce la sangre y las células inmunológicas.

En estos casos se suele identificar a las personas por el lugar en el que viven al momento del tratamiento, aunque algunos luego han revelado su identidad. En este caso, se trata de “el paciente de Oslo”.

El informe indica que el diagnóstico del hombre en 2018 era de síndrome mielodisplásico, un tipo de cáncer que debilita la producción de células en la médula. Aunque al principio parecía responder al tratamiento, tras dos años el cáncer regresó y los médicos decidieron hacerle un trasplante de células madre.

Como el hombre también tenía VIH (diagnosticado en 2006) los médicos esperaban poder tratar ambas afecciones a la vez, aunque sabían que tenían pocas probabilidades de lograrlo. En la mayoría de estos casos se toman células madre de personas con dos copias de una mutación particular en su gen CC$5 que regula el receptor CC5$ de los glóbulos blancos. La mutación, CCR5-delta 32, hace que las células inmunológicas resistan naturalmente a la infección de cepas del VIH-1 (el tipo más común del virus). Pero solo el 1% de la población tiene dos copias de la mutación.

Después de que intentaran hallar a alguien que tuviera la mutación y también fuera compatible, los médicos decidieron avanzar con el trasplante de médula del hermano del paciente, que ya se sabía era compatible. Pero para sorpresa de todos, las pruebas que se hicieron el día del trasplante mostraron que el hermano también tenía la mutación.

A pesar de que hubo algunas complicaciones a raíz del procedimiento, el cuerpo del paciente empezó a producir nuevas células con la mutación y entonces los médicos decidieron, dos años después del trasplante, dejar de suministrarle la medicación antirretroviral. En los dos años transcurridos desde entonces, en los análisis y exámenes regulares de seguimiento no aparecieron señales del virus en su sistema.

Lecciones por aprender

Las probabilidades de que suceda algo así son muy pocas, y notables. Aparte de la baja tasa de esta mutación en la población general, los hermanos suelen ser compatibles para trasplante de médula sólo una cuarta parte de las veces. Según AFP, ha habido solamente unos 10 casos en el mundo en que la cura del VIH se logró con trasplante de células madre, y esta es la primera vez en que se obtienen de un donante que es familiar del paciente.

Por eso el paciente de Oslo siente que es muy afortunado, y dijo que fue “como ganar la lotería dos veces”, según le dijo Myhre a AFP.

Lamentablemente estos trasplantes no pueden usarse para la cura del VIH en todos los casos. Se trata de un proceso muy riesgoso y a veces fatal, lo que significa que se reserva como último recurso para tratar cánceres de la sangre en casos donde no hay nada más por hacer. Al mismo tiempo, el tratamiento puede darle una nueva oportunidad a las personas que sufren de ambas enfermedades. Hay lecciones en el caso del paciente de Oslo para los médicos e investigadores que buscan la cura para el VIH.

“El caso del paciente de Oslo contribuye evidencia valiosa a la base de conocimiento que tenemos en cuanto a los casos en que se ha curado el VIH”, escribieron los médicos en su trabajo, publicado el lunes en Nature Medicine.

Compartir esta historia

Artículos relacionados