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Ciencia

El retrato más grande de la Vía Láctea en radiofrecuencia. Así se ve nuestra galaxia cuando habla en ondas invisibles

Tras 40.000 horas de trabajo y el uso de supercomputadoras, un equipo internacional de astrónomos logró crear la imagen en radio más completa y detallada jamás obtenida de la Vía Láctea. Revela su esqueleto energético, sus estrellas en nacimiento y sus cicatrices de supernovas, en una sinfonía cósmica invisible al ojo humano.
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Durante siglos, la humanidad observó la Vía Láctea como una banda de luz blanca que cruzaba el cielo nocturno. Pero en realidad, nuestra galaxia no brilla solo en luz visible: también lo hace en radiofrecuencia, un lenguaje que solo los telescopios pueden escuchar.

Ahora, un equipo del International Centre of Radio Astronomy Research (ICRAR) ha traducido ese lenguaje en una imagen monumental, la más grande y nítida jamás creada de la Vía Láctea en radio. El resultado no solo es una obra de arte científica, sino una radiografía cósmica de nuestra propia casa.

La galaxia que emite en silencio

El retrato más grande de la Vía Láctea en radiofrecuencia. Así se ve nuestra galaxia cuando habla en ondas invisibles
© ESA, NASA.

La responsable de esta proeza es Silvia Mantovanini, estudiante de doctorado en la Curtin University, quien dedicó 18 meses y más de 40.000 horas a procesar los datos recogidos por el telescopio Murchison Widefield Array (MWA), en Australia Occidental. Con la ayuda del Pawsey Supercomputing Research Centre, logró ensamblar miles de observaciones obtenidas durante dos grandes campañas: GLEAM y GLEAM-X.

El resultado es un mapa del hemisferio sur galáctico que duplica la resolución de su antecesor y es diez veces más sensible. Cada color representa una frecuencia distinta: los tonos azules marcan las zonas donde nacen nuevas estrellas; los rojos, los restos de estrellas que ya explotaron como supernovas. La imagen muestra una Vía Láctea viva, en permanente renovación, un equilibrio entre creación y destrucción.

Las huellas de las estrellas muertas

El retrato más grande de la Vía Láctea en radiofrecuencia. Así se ve nuestra galaxia cuando habla en ondas invisibles
© Unsplash / Renden Yoder.

Uno de los objetivos del proyecto fue rastrear los restos de supernovas, esas esferas fantasmales de gas que quedan tras la muerte de una estrella. Aunque los astrónomos han identificado cientos, se sospecha que miles permanecen ocultas, invisibles a las longitudes de onda ópticas. Gracias a GLEAM-X, ahora pueden distinguir con claridad los filamentos y burbujas de energía que se extienden por el plano galáctico.

“Podemos ver las guarderías estelares y los cementerios en la misma imagen”, explicó Mantovanini. “Las regiones azules muestran estrellas que están naciendo; los grandes círculos rojos son los ecos de las que ya murieron”.

El mapa también permite estudiar los púlsares, esos faros cósmicos que emiten pulsos regulares de radio. Analizar su brillo en diferentes frecuencias ayudará a comprender mejor cómo se comportan y dónde se ocultan dentro de la galaxia.

Un preludio del futuro

La profesora Natasha Hurley-Walker, investigadora principal de GLEAM-X, afirmó que este trabajo marca un antes y un después en la astronomía de baja frecuencia. “Nunca se había publicado una imagen de radio de todo el plano galáctico sur con este nivel de detalle”, señaló.

El logro es tan monumental que solo el futuro telescopio SKA-Low, actualmente en construcción en el mismo territorio australiano, podrá superarlo en resolución y sensibilidad.

Hasta entonces, esta nueva imagen no solo redefine la forma en que vemos la Vía Láctea: también nos recuerda que, incluso en silencio, nuestra galaxia sigue hablando —solo hay que saber escuchar sus ondas.

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