La isla de Sri Lanka es un territorio singular: no solo por su belleza natural, sino por la profundidad de su historia. Allí floreció la civilización de Anuradhapura, que desde el siglo IV a.C. desarrolló sistemas hidráulicos avanzados, templos monumentales y una organización social sorprendentemente sofisticada para su época.
Mucho antes de que Grecia y Roma marcaran la historia occidental, Sri Lanka ya contaba con complejos urbanos, palacios y escrituras que reflejaban un alto grado de desarrollo cultural y espiritual. Su legado arqueológico atrae hoy a investigadores y turistas, fascinados por monumentos que han sobrevivido durante más de dos milenios.
Un corredor clave entre Asia y Occidente

Más allá de su valor histórico, la ubicación de Sri Lanka en pleno océano Índico la ha convertido en un nodo geopolítico de primera magnitud. Controlar o tener acceso a su territorio significa influir en uno de los corredores marítimos más importantes del mundo, por donde circulan suministros energéticos, mercancías estratégicas y gran parte del comercio global.
Por eso, las potencias actuales han puesto sus ojos en la isla. China, en particular, ha intensificado su influencia en la región como parte de su estrategia de asegurar rutas y expandir la iniciativa de la Franja y la Ruta. Para Pekín, Sri Lanka no es solo un socio comercial: es un punto clave en el tablero geopolítico del siglo XXI.
El avance chino y la reacción regional

En los últimos años, China ha invertido miles de millones en infraestructura en Sri Lanka. Entre los proyectos más destacados se encuentra la construcción de una refinería de petróleo en Hambantota, valorada en 3.700 millones de dólares y liderada por Sinopec. Además, ambos países han firmado acuerdos de cooperación económica y tecnológica que refuerzan esta relación.
La influencia china también ha sido decisiva en la recuperación económica de Sri Lanka tras la crisis financiera de 2022. En 2023, Pekín facilitó la reestructuración de una deuda de 4.200 millones de dólares, allanando el camino para que el Fondo Monetario Internacional liberara fondos vitales para la isla.
Pero este acercamiento no está exento de tensiones: India y otras potencias regionales observan con recelo la creciente presencia de China en una isla situada a escasos kilómetros de su esfera de influencia. El equilibrio estratégico del Índico se juega, en gran medida, en este territorio que combina historia milenaria y poder geopolítico.
[Fuente: Diario Uno]