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Ciencia

Un color que no existe en la naturaleza ni en las pantallas. El experimento que permitió a cinco personas ver algo que nunca habíamos visto

Mediante una técnica que estimula conos específicos de la retina, un equipo científico logró que varios voluntarios percibieran un tono imposible de reproducir con pigmentos o píxeles. No es un truco óptico: es una grieta real en los límites de la visión humana.
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No fue para nada un matiz más ni un truco óptico: fue un encuentro con un color que, hasta ahora, no existía en la experiencia humana. Investigadores de la Universidad de California en Berkeley lograron provocar en cinco personas la percepción de olo, un tono que no puede recrearse fuera del experimento y que redefine lo que creíamos posible ver.

Un color fuera del repertorio humano

El día que la ciencia mostró a cinco personas un color que nunca habíamos visto
© Unsplash – v2osk.

Este hallazgo, publicado en Science Advances, se logró mediante un sistema óptico capaz de dirigir pulsos de luz con precisión extrema sobre un único cono de la retina. Esta célula, conocida como cono M, responde a longitudes de onda medias, pero en condiciones normales su señal se mezcla con la de otros conos, impidiendo aislar su respuesta.

Al separar este canal visual del resto, los científicos provocaron que los participantes vieran un verde azulado de saturación inédita. No se trataba de un tono ajeno al eje azul-verde, sino de una intensidad que no existe en la naturaleza ni en los dispositivos actuales.

La técnica detrás del “olo”

El día que la ciencia mostró a cinco personas un color que nunca habíamos visto
© BenRG.

El método utilizado, denominado Oz, emplea un principio conocido como metamerismo espacial: en lugar de mezclar longitudes de onda, manipula la forma en que la luz se distribuye sobre la retina. Así, no se cambia el color físico de la luz, sino cómo lo interpreta el cerebro.

Los voluntarios intentaron reproducir lo visto usando luces convencionales, pero solo se acercaron añadiendo luz blanca, lo que confirma que olo queda fuera del gamut visible. Los investigadores creen que este avance no solo amplía los límites de la percepción humana, sino que podría inspirar nuevas aplicaciones en medicina ocular, realidad virtual, diseño visual e incluso arte inmersivo.

En palabras de los autores, “hemos generado colores que no forman parte del repertorio visual ordinario del ser humano”. Y con ello, han demostrado que la frontera de lo visible sigue siendo un territorio abierto para la exploración científica.

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