Un grupo de investigadores de la Universidad de Berkeley acaba de sacudir los cimientos de la neurociencia visual. No se trata de una nueva técnica ni de un dispositivo revolucionario, sino de algo más elemental y asombroso: el hallazgo de un color completamente nuevo llamado Olo. Eso sí, no todos pueden verlo. Y quizás tú tampoco.
Qué es el color Olo y por qué no puedes verlo

Según el estudio publicado en Science Advances, el color Olo no puede ser captado por el ojo humano en condiciones normales. Esto se debe a que no pertenece a la gama de colores que percibimos a través de la combinación habitual de los conos de la retina. Solo es visible cuando se estimulan específicamente los conos M —responsables de la visión en el espectro medio, es decir, entre el verde y el azul— mediante un sistema de estimulación láser de alta precisión.
Los afortunados que lograron percibir este tono durante las pruebas lo describen como un “azul verdoso” con un nivel de saturación nunca antes registrado. No se puede representar en pantallas, ni imprimir, ni mezclar con pinturas. Es un color que, aunque suene contradictorio, existe sin poder verse… a menos que tu biología sea intervenida.
Cómo fue posible detectar Olo y qué tecnología se usó

El avance fue liderado por el profesor Ren Ng y su equipo del Berkeley Artificial Intelligence Research (BAIR). Para lograrlo, desarrollaron un sistema llamado Oz, que permite enviar estímulos directos a células específicas de la retina. Utilizando impulsos láser perfectamente calibrados, activaron los conos M de forma aislada, una técnica nunca antes aplicada en esta área.
El resultado fue tan inesperado como revolucionario. “Olo no es simplemente un nuevo color; es una señal de que los límites de nuestra percepción pueden ser empujados”, afirmó Ng. Esta nueva tecnología sugiere que podríamos tener acceso a experiencias sensoriales que hoy simplemente no están a nuestro alcance.
¿Estamos a las puertas de una nueva era visual?
El descubrimiento de Olo no solo representa una proeza tecnológica, sino que también plantea preguntas filosóficas sobre lo que significa ver. ¿Cuántos colores más podrían existir sin que tengamos la capacidad natural de percibirlos? ¿Podremos en el futuro modificar nuestros ojos como si fueran dispositivos con actualizaciones de software?
Mientras tanto, si te animas a incluir “Olo” en tu próxima partida de Tuti Fruti o Basta, ten por seguro que tienes respaldo científico para defender tu jugada. Aunque nadie más pueda verlo, ahora sabes que está ahí… justo en los límites invisibles del espectro.