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Ciencia

¿Y si existieran colores que aún no podemos ver?

Un experimento rompedor acaba de abrir una puerta insospechada: tres personas vieron un color que nadie más había percibido antes. ¿Es posible ampliar el espectro visual humano? Un dispositivo que "engaña" a la retina podría transformar para siempre nuestra percepción del mundo. La ciencia acaba de adentrarse en terreno desconocido.
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Durante siglos, se creyó que la capacidad de ver colores estaba limitada por nuestra biología. Pero un nuevo invento podría reescribir lo que sabemos sobre el ojo humano. Un equipo de científicos ha logrado algo inaudito: inducir en voluntarios la visión de un color completamente nuevo, jamás registrado por la experiencia visual conocida. ¿Estamos ante el nacimiento de una nueva era cromática?

Un experimento que desafía los límites del ojo humano

El ojo humano distingue colores gracias a los conos, unas células fotorreceptoras de la retina. Existen tres tipos: los que responden a longitudes de onda largas (rojo), medias (verde) y cortas (azul). Nuestra percepción del color surge de la combinación de señales entre ellos. Sin embargo, en la naturaleza, es imposible activar de forma totalmente aislada solo un tipo de cono.

Ahí es donde entra el dispositivo “Oz”, diseñado por investigadores de la Universidad de California. Su tecnología permite dirigir con precisión un rayo láser a un único tipo de cono (en este caso, el M, responsable de detectar el verde). El resultado es una señal completamente nueva para el cerebro, que no puede asociarla a ningún color conocido.

Así nació “olo”, el color indescriptible

¿Y si existieran colores que aún no podemos ver?
© Karolina Grabowska – Pexels

 

Tres voluntarios participaron en el experimento. Miraron un fondo gris mientras un láser estimulaba únicamente sus conos M. Lo que vieron no podía describirse: no era ni rojo, ni verde, ni azul. Era algo radicalmente distinto. Ese nuevo color fue bautizado como “olo”, una especie de verde fluorescente imposible de definir con palabras.

En pruebas posteriores, los investigadores añadieron estímulos a otros conos mientras los participantes seguían puntos móviles. Los resultados fueron aún más extraños: aparecieron líneas brillantes, formas giratorias y combinaciones cromáticas que no encajaban en ningún modelo existente.

Ciencia, escepticismo y un futuro prometedor

Aunque los hallazgos son impactantes, no toda la comunidad científica los acepta sin reservas. Algunos sugieren que “olo” podría ser una variante intensa de un color ya conocido o que la estimulación periférica de la retina distorsionó la percepción.

Aun así, los creadores de “Oz” siguen confiando en su dispositivo. Ya imaginan aplicaciones en el estudio del sistema visual e incluso en tratamientos para el daltonismo. Si logran demostrar que la vista humana puede expandirse, podríamos estar a punto de descubrir un nuevo universo… dentro del que ya vemos.

Fuente: Meteored.

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