Captura de pantalla: YouTube

El 19 de julio de 1957, cinco personas pasaron uno de los días más surrealistas y extraños que se recuerdan. Esa fecha, cinco oficiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se ofrecieron voluntarios para situarse directamente debajo de la explosión de una bomba nuclear para ver lo que pasaría. Y esto fue lo que pasó.

Vayamos primero con el vídeo de la escena. En el mismo vemos a los cinco oficiales (también hay un fotógrafo algo más alejado), todos estaban en un terreno a unos 65 kilómetros al noroeste de Las Vegas. Habían marcado el punto como “Ground Zero. Population 5" en un letrero escrito a mano que estaba clavado justo al lado de ellos.

Por encima de ellos se despliegan dos F-89, y uno de ellos va a disparar un misil nuclear que lleva una ojiva atómica. Vemos como el grupo espera, primero protegiéndose los ojos contra el sol, luego levantan la vista cuando comienza la cuenta atrás: “30 segundos, 20 segundos… 4,3,2,1…”

En ese momento, a 5.500 metros sobre ellos, uno de los aviones dispara el misil nuclear con la bomba de 2 kilotones. “¡Ahí está la onda!”, se oye al narrador tras oír una explosión. “¡Se acabó, amigos! ¡Sucedió! ¡Es tremendo! Directamente sobre nuestras cabezas! Aaah!”.

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Y ahora la gran pregunta: ¿Por qué?

El video fue un encargo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos para demostrar la seguridad relativa de un intercambio nuclear de bajo grado en la atmósfera. Dos coroneles, dos comandantes y un quinto oficial acordaron pararse justo debajo de la explosión. Solo el camarógrafo, George Yoshitake, no fue voluntario.

En aquellas fechas, Estados Unidos estaba empezando a preocuparse por las consecuencias nucleares, y la Fuerza Aérea quería asegurarle a su gente que estaba bien (o no “tan mal”) usar armas atómicas para contrarrestar armas similares a las que se estaban desarrollando en Rusia.

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Las imágenes se guardaron en archivos del gobierno desde entonces, aunque fueron descubiertas hace unos años por un ruso que buscaba en los Archivos Nacionales de Estados Unidos.

Imagen: Una de las explosiones en la zona de pruebas de Nevada (Wikimedia Commons)

En cuanto a los voluntarios, los cinco hombres en realidad no corrían demasiado riesgo de sufrir lesiones. Como informa a NPR el historiador de ciencia Alex Wellerstein:

La cosa es que, en esa explosión en particular, esos tipos habrían estado en una posición bastante segura. La bomba en sí era pequeña (según los estándares nucleares, 2 kilotones) y estaba muy por encima de sus cabezas. No estaban en una zona demasiado afectada por la radiación inmediata.

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La lista de los hombres en la película es la siguiente: el Coronel Sidney C. Bruce, el Teniente Coronel Frank P. Ball, el Mayor John Hughes, el Mayor Norman Bodinger y Don Lutrel. El camarógrafo se llamaba George Yoshitake, y era la única persona involucrada que aparentemente aún vivía para 2012. Con todo, casi todos ellos vivieron vidas más o menos largas (hasta los 70 y 80 años).

Por cierto, el gobierno de Estados Unidos se gastó 150 millones de dólares para compensar a todos los involucrados en la zona de pruebas de Nevada. Además, pagó más de 800 millones de dólares a todas las personas que vivían a favor del viento en una comunidad llamada St. George, Utah.

“La gente en St. George sufrió explosiones varias veces a lo largo de los años, en una ocasión sus ciudadanos se vieron obligados a permanecer en su hogar durante horas y se les prohibió lavar sus autos hasta que se volvieran menos radioactivos”, según los informes oficiales. [NPR, TodayIFoundOut]