Image: Flickr

En Wyoming se encuentra una de las grandes maravillas de la naturaleza, el cuello volcánico de la Torre del Diablo. Sus 1.500 metros de altitud suponen todo un reto para los escaladores. Sin embargo, solo un hombre ha sido capaz de llegar a la cima sin haber subido… aunque luego no sabían como bajarlo de allí.

La Torre del Diablo (Devils Tower) fue el primer monumento nacional declarado en Estados Unidos el 24 de septiembre de 1906. Unos a√Īos antes, este alucinante enclave, una intrusi√≥n √≠gnea monol√≠tica que se eleva hasta los 1.558 metros y cuya cima ocupa poco menos que un campo de f√ļtbol, tuvo la primera ascensi√≥n hecha por el hombre con William Rogers en 1893.

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Sea como fuere, hasta la llegada de un tipo llamado George Hopkins la inmensa roca no tuvo una gran cobertura. A principios de 1940, Hopkins, un consumado paracaidista, trataba de crear conciencia sobre la modalidad tramando una futura haza√Īa que ten√≠a en mente.

Image: Hopkins con la torre de fondo (Devils Tower NPS ‚ÄŹ)

En realidad, luego se supo que todo parti√≥ de una apuesta realizada por su amigo, el empresario Earl Brockelsby, a Hopkins: 50 d√≥lares a que no se lanzaba en paraca√≠das y aterrizaba en la cima de la colina. Adem√°s, luego deb√≠a bajarla con una cuerda hasta el fondo, una haza√Īa que nunca se hab√≠a hecho antes.

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Por tanto, además de querer ganar un dinero, Hopkins pensó que podría mostrar de lo que era capaz un paracaidista experto aterrizando en un objetivo así.

No debía suponer un gran riesgo para el paracaidista, quien había trabajado en películas para las escenas con saltos en avión, y había pasado la mayor parte de su vida estableciendo récords de paracaidismo y realizando saltos espectaculares, buscando constantemente desafíos más grandes y emocionantes. De hecho, hacía unos meses que había establecido el récord mundial de la mayor cantidad de saltos en paracaídas en un solo día.

Image: Hopkins (NPR)

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Además, Hopkins pensó que no podría existir peligro alguno, al fin y al cabo, la gigantesca área de roca plana encima de la torre parecía un lugar tan bueno como cualquier otro para demostrar sus capacidades.

Sin embargo, hubo un detalle que no tuvo en cuenta: no se molestó en solicitar el permiso del Servicio de Parques Nacionales para aterrizar sobre el monolito, pensando que simplemente dirían que no si lo pedía.

En cuanto a la fecha del espectacular salto, Hopkins le dijo a un solo periodista del Sundance Times que en alg√ļn momento de los √ļltimos d√≠as de septiembre realizar√≠a la acci√≥n, prometi√©ndole cobertura exclusiva del evento con la condici√≥n de que no se lo dijera a nadie hasta que terminara su reto.

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El salto

Image: La Torre del Diablo (Wikimedia Commons)

El 1 de octubre de 1941, un equipo de noticias del Sundance Times estaba expectante sobre el Monumento Nacional de la Torre del Diablo. Aquel d√≠a por la ma√Īana, Hopkins se subi√≥ a un avi√≥n contratado exclusivamente para el reto y salt√≥ en busca de la gloria, realizando un vuelo en l√≠nea recta hacia la famosa torre que iba a conquistar.

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Sin embargo, los problemas comenzaron casi de inmediato. No tuvo un descenso sencillo, las fuertes r√°fagas de viento parec√≠an desviarlo cada vez m√°s de la cima. Finalmente enderez√≥ su objetivo, pero cuando estaba cerca de lograrlo, su paraca√≠das le hizo un extra√Īo y se derrumb√≥ parcialmente, cayendo en picado sobre las rocas.

Image: Flickr

Después de un aterrizaje brusco donde salió disparado varios metros a través de las rocas, estaba abajo y casi intacto.

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Una vez que aparentemente hab√≠a terminado la parte m√°s dif√≠cil, Hopkins se levant√≥ y esper√≥ a que su piloto le arrojara un paquete especialmente dise√Īado que conten√≠a todo lo que necesitar√≠a para descender por la torre. Unos minutos despu√©s ve√≠a incr√©dulo e impotente c√≥mo el paquete rebotaba directamente desde el borde de la torre y ca√≠a por el precipicio.

De todas formas y visto con perspectiva, el plan original de Hopkins consist√≠a en usar un martillo para clavar el eje en la parte superior de la roca, unirle un extremo de la cuerda y luego bajar. Y si piensas que el plan no parec√≠a muy seguro, tambi√©n hay que tener en cuenta que, t√©cnicamente, los metros de cuerda no eran suficientes para llevarlo hasta ‚Äútierra‚ÄĚ.

Un hombre abandonado a su suerte

Image: Hopkins en la cima (a la izquierda del cuadro de blanco) (NPR)

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Unos minutos despu√©s de ver caer el paquete, Hopkins arroj√≥ una nota en el extremo de la torre pidiendo una botella de whisky con fines ‚Äúmedicinales‚ÄĚ, una que luego se lanz√≥ desde el aire sobre su ubicaci√≥n junto con diversos suministros de supervivencia (aunque por alguna raz√≥n a nadie se le ocurri√≥ lanzarle otra cuerda).

Por cierto, cabe se√Īalar como dijimos en este post que, contrariamente a la creencia popular, beber alcohol en temperaturas fr√≠as no te calienta, en realidad te hace m√°s fr√≠o y es m√°s probable que sufras hipotermia.

Al darse cuenta de que Hopkins no bajaba, su piloto y el editor del periódico lo denunciaron a las autoridades del parque. Y sí, como seguramente muchas han pensado, no había forma de que Hopkins bajara sin ayuda y, por lo tanto, era una situación de emergencia.

Al día siguiente, las noticias de la situación llegaron a los medios de comunicación más grandes, los cuales aparecieron en el parque junto con miles de turistas para observar la surrealista situación boquiabiertos. Cada vez más frustrado, el hombre arrojó una segunda nota al borde donde decía que le gustaría intentar lanzarse en paracaídas, una propuesta que las autoridades trataron de detener apaciguando al temerario hombre a través de la distribución de suministros para mantener su ánimo.

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Por ejemplo, en un esfuerzo por mantenerlo caliente ante las gélidas temperaturas que estaba viviendo, le incluyeron un traje de piel de oso junto a víveres y comida caliente. Durante los días siguientes varios escaladores experimentados trataron de rescatarle, aunque todos los intentos se detuvieron debido a los vientos y la nieve, de hecho, un escalador resbaló y cayó, aunque se salvó por la cuerda de seguridad.

La situaci√≥n comenzaba a ser tr√°gica y las autoridades consideraron alternativas poco ortodoxas. Una de ellas consist√≠a en aterrizar parcialmente un avi√≥n con esqu√≠s encima de la torre y hacer que Hopkins usara su experiencia para saltar sobre el mismo cuando pasaba en marcha (se pens√≥ que la cumbre era demasiado peque√Īa para aterrizar de forma segura dadas las condiciones clim√°ticas.).

Image: Recorte de periódicos de la época

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También consideraron tomar prestado un helicóptero experimental de la Armada para rescatarlo colgando una canasta lo suficientemente grande como para contener a un humano.

Sin embargo, todas se descartaron por culpa del temporal. Al sexto d√≠a, el servicio del parque decidi√≥ que ser√≠a mejor que alguien fuera a por Hopkins personalmente. Jack Durrance era su mejor opci√≥n. Se trataba de un estudiante y escalador experimentado, una de las primeras personas en escalar la torre unos a√Īos antes, y considerado el m√°s calificado con diferencia.

Durrance estaba m√°s que dispuesto a echar una mano y viaj√≥ desde Dartmouth, donde asist√≠a a la escuela, para hacerlo. A pesar de las condiciones extremas, a la ma√Īana siguiente de su llegada, sali√≥ con un peque√Īo grupo y comenz√≥ el lento y resbaladizo ascenso. Tras casi nueve horas, finalmente llegaron a la cima.

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Screenshot: Hopkins tras el rescate (YouTube)

Contrario a lo que se pueda pensar, o al menos así se narró en los diarios, Dartmouth y el resto de la expedición se encontraron a Hopkins de buen humor y en buen estado de salud.

Tras un descenso sin incidentes, el paracaidista caminó hacia las masas y los medios en un estado de ánimo de lo más jovial, bromeando con los que se reunieron con la imperiosa necesidad de un afeitado y un corte de pelo… antes de preguntarle a su amigo Brockelsby por los 50 dólares de la apuesta que se había ganado.

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Hopkins sigue siendo el √ļnico hombre que se lanz√≥ en paraca√≠das sobre la cara superior de la Torre del Diablo. [Wikipedia, NPS, Climbaz]