El salto de los motores de juego al cine
En una entrevista concedida a But Why Tho?, Verbinski explica que el punto de inflexión llegó con la entrada de Unreal Engine en la industria cinematográfica. Tradicionalmente, el cine y los videojuegos utilizaban herramientas distintas, pero esa frontera se ha ido diluyendo.
“Antes había una división clara”, afirma el director. “Unreal Engine era fantástico para videojuegos, pero ahora se ha empezado a usar también para los efectos finales en cine. Esa estética propia del videojuego se está colando en las películas”.
Para Verbinski, el desplazamiento de programas clásicos como Autodesk Maya por motores pensados para renderizar en tiempo real supone “el mayor retroceso” en términos de calidad visual.
¿UNREAL ENGINE ARRUINÓ EL CINE? 🎬 Gore Verbinski, director de la saga PIRATAS DEL CARIBE, considera que la incorporación del motor gráfico de videojuegos Unreal Engine al CGI provocó que muchas películas adoptaran una estética propia de los videojuegos, algo que, desde su… pic.twitter.com/u2XTL5NH2G
— Gaby Meza 🍿 (@GabyMeza8) January 21, 2026
Cuando el realismo se vuelve caricaturesco
El problema no es la herramienta en sí, sino su uso. Según el cineasta, Unreal Engine funciona bien en universos claramente fantásticos, pero resulta problemático cuando se aplica a historias que buscan una apariencia realista.
“Encaja en el cine de Marvel, donde sabes que estás en una realidad aumentada”, explica. “Pero no absorbe la luz de la misma manera. Ahí aparece el famoso ‘valle inquietante’: se prioriza la velocidad y la eficiencia frente al trabajo artesanal”.
Producciones como The Mandalorian o Ant-Man y la Avispa: Quantumanía ya han utilizado este tipo de tecnología, consolidando una estética que, para muchos, resulta artificial.
Piratas del Caribe, un ejemplo a seguir
La crítica de Verbinski cobra especial peso si se observa el legado visual de Piratas del Caribe. Bajo su dirección se estrenaron La maldición de la Perla Negra, El cofre del hombre muerto y En el fin del mundo, todas ellas muy elogiadas por su uso del CGI.
El mejor ejemplo es Davy Jones, interpretado por Bill Nighy. Sus tentáculos, animados con un nivel de detalle asombroso, siguen considerándose una referencia casi veinte años después.

La comparación con el villano Salazar, encarnado por Javier Bardem en La venganza de Salazar, resulta demoledora: pese a contar con once años más de avances tecnológicos, muchos espectadores consideran que los efectos del personaje más reciente son claramente inferiores.
¿Más tecnología, menos cine?
Para Verbinski, la paradoja es evidente: nunca ha habido tantas herramientas potentes, pero el resultado no siempre mejora. En su opinión, el problema no es técnico, sino creativo. Cuando el cine adopta sin filtros el lenguaje visual del videojuego, pierde parte de su capacidad para engañar al ojo humano.
Una advertencia que llega de alguien que demostró, hace más de dos décadas, que el CGI puede ser espectacular… y seguir pareciendo real.
Fuente: SensaCine.