Jill Mathews lleva a√Īos trabajando en el Parque Nacional Kruger, en Sud√°frica, pero nunca hab√≠a visto una escena como la de hace unos d√≠as. La empleada del parque y un grupo de visitantes asistieron al horrible momento en el que un grupo de leones derribaba a un beb√© elefante.

Las manadas de leones acostumbran a apostarse cerca de los pozos de agua a donde acuden los demás animales para beber. Normalmente se trata de gacelas o cebras, pero en esta ocasión los felinos recibieron un raro premio: un bebé elefante que por motivos desconocidos estaba solo cuando se acercó al pozo.

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El v√≠deo muestra a la manada de leones rodeando al elefante en el suelo. Todo parece perdido para el peque√Īo paquidermo, pero entonces aparece un b√ļfalo africano (Syncerus caffer) atra√≠do por el esc√°ndalo. En lugar de marcharse, el animal comienza a encararse con los leones y atrae al resto de su propia manada. En unos segundos, los voluminosos b√ļfalos ahuyentan a los depredadores y el elefantito se pone a salvo.

Aunque es f√°cil atribuir sentimientos altruistas a los b√ļfalos, lo cierto es que su actitud no es del todo noble. Al principio probablemente confunden el elefantito con uno de los suyos. Despu√©s... los b√ļfalos son famosos por odiar (no sin motivos) a los leones y atacarlos o ahuyentarlos de su territorio siempre que les es posible.

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En cuanto al elefantito, Mathews despide su peculiar cr√≥nica con un final triste. Aunque logra zafarse del primer ataque, comete el error de correr en una direcci√≥n en la que vuelve a quedar solo y fuera de la vista de los b√ļfalos. Los leones lo derriban de nuevo fuera de c√°mara. La naturaleza no perdona. [v√≠a Kruger Sightings]