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Ciencia

El eco sumergido de Cicerón: Las termas ocultas en la ciudad donde Roma se dejó llevar

En las aguas tranquilas del golfo de Nápoles, arqueólogos han hallado un laconicum romano intacto que podría formar parte de la villa de Cicerón. Mosaicos, sistemas de calefacción y fragmentos cerámicos revelan un episodio inédito de Baiae, el enclave más lujoso y excesivo del Imperio Romano.
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Bajo apenas tres metros de agua, en el antiguo Portus Iulius, la historia romana reaparece con la nitidez de un mosaico intacto. Allí, en la ciudad sumergida de Baiae, arqueólogos submarinos han desenterrado un laconicum que no solo conserva su estructura original, sino que podría devolver a Cicerón un lugar físico en su geografía personal de retiro y placer.

Una sauna romana suspendida en el tiempo

Las termas sumergidas que podrían devolver a Cicerón a la historia de Baiae
© Facebook: Parco Archeologico Campi Flegrei.

El hallazgo se ubica en la Zona B del Parco Archeologico Sommerso di Baia, un espacio que funcionó como sauna romana y mantiene en pie su pavimento de mosaico, sostenido por las pilae del sistema de suspensurae. Este ingenio permitía, junto con tubuli empotrados en los muros, que el aire caliente circulara bajo el suelo y a través de las paredes.

Los fragmentos cerámicos recuperados podrían precisar su fecha de construcción y las causas de su destrucción. La hipótesis más cautivadora, respaldada por fuentes clásicas, es que formaba parte de la villa del célebre orador y político Marco Tulio Cicerón, asiduo visitante de Baiae.

Baiae, el teatro del lujo imperial

Las termas sumergidas que podrían devolver a Cicerón a la historia de Baiae
© Facebook: Parco Archeologico Campi Flegrei.

En el siglo I a.C., Baiae ya era más que un balneario: era el epicentro del ocio romano. Desde Mario y Lúculo hasta Julio César y Augusto, la élite acudía atraída por sus aguas termales sulfurosas, reputadas por sus propiedades curativas desde el 176 a.C., según Tito Livio. Nerón levantó allí un palacio; Adriano, emperador y viajero, murió entre sus termas.

Pero Baiae también fue escenario de gestos desmesurados, como el puente de barcas de casi cinco kilómetros que Calígula ordenó tender en el 39 d.C. para cabalgar sobre el mar, desafiando una profecía que cuestionaba su derecho al trono.

Un museo sumergido que aún respira historia

Las termas sumergidas que podrían devolver a Cicerón a la historia de Baiae
© Facebook: Parco Archeologico Campi Flegrei.

El esplendor de Baiae se extinguió con invasiones, terremotos y actividad volcánica que, entre los siglos XVI y XVIII, hundieron gran parte de la ciudad. Hoy, sus ruinas forman un parque arqueológico submarino único, donde buzos y visitantes en embarcaciones de fondo transparente pueden recorrer calles, villas y templos sumergidos.

El laconicum será objeto de restauración en otoño. Si los análisis confirman la conexión con Cicerón, no solo se añadirá una pieza al rompecabezas de Baiae, sino que se devolverá a la historia un lugar donde la política y el placer compartieron el mismo techo… y el mismo vapor.

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